Al afianzarse el dominio de Roma en la Península Ibérica,
Gades
es una de sus principales
ciudades y un destacado emporio mercantil que señala los confines occidentales del orbe
romano. Cuando se implanta la organización administrativa imperial y se crea la provincia de
la Bética en el sur de Hispania, la ciudad se sitúa a la cabeza de un amplio convento jurídico
que abarca la mayor parte de las comarcas costeras andaluzas. Gracias al apoyo que brinda
a los romanos,
Gades
experimenta una fase de inusitada prosperidad bajo el patrocinio
de la poderosa familia de los Balbo. Sus miembros alcanzan las más altas magistraturas y
respaldan el ascenso al poder de Julio César, quien refunda la ciudad con el título de
Augusta
Urbs Julia Gaditana
, otorgando a su habitantes la ciudadanía romana.
Cádiz se expande a ambos lados del canal portuario y se dota de grandiosos edificios públicos y unas murallas que,
según el geógrafo Estrabón, tenían un perímetro de 3.500 metros y encerraban una superficie de unas 50 hectáreas. Es
un activo foco mercantil que controla la exportación de aceites, vinos, metales y otros productos y la entrada de trigo
y manufacturas. También es un importante centro productor de salazones y artículos derivados de su intensa actividad
pesquera. Hacia el interior de la Bahía, cerca del actual Puerto Real, crece igualmente el enclave del
Portus Gaditanus
, en
el que confluye para su despacho la rica producción agrícola del interior. En este periodo se desarrolla a gran escala la
explotación agraria, ganadera y minera del territorio bético, repercutiendo notablemente en un aumento de la erosión
y los arrastres de los ríos y cursos de agua, de modo que se acentúan los procesos de relleno del área litoral y de los
contornos de la Bahía.
Escultura de emperador
heroizado procedente de
Sancti Petri, siglo II d. C.
Museo de Cádiz.
Estatuilla en bronce de
Hércules Gaditano, hallada de
Sancti Petri, siglos I-II d. C.
Museo de Cádiz.
Teatro romano
de Cádiz.
Piezas labradas en piedra arenisca
del acueducto del Tempul.
Museo de Cádiz.
La ciudad romana de
Gades
El frente meridional de la isla de
Gades
se
erosiona y forma un acantilado por efecto
de los embates del mar y la extracción de
piedra para la construcción.
En el saliente de San Sebastián
se ubican un templo dedicado a
Cronos o Saturno y un faro para
guiar la arribada a
Gades
de los
navegantes.
Junto al teatro se levanta un santuario
salutífero con pozos, cisternas y fuentes para
tratamientos de hidroterapia.
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] A GU A , T E R R I T O R I O Y C I U D A D
U N PA I S A J E H E CHO E N L A H I S T O R I A [
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Con el tiempo, se acelera el relleno del canal
portuario y las antiguas islas de
Erytheia
y
Kotinoussa
se unen definitivamente.
En la Bahía siguen predominando unas
aguas abiertas y profundas que facilitan el
ascenso de grandes naves hasta el
Portus
Gaditanus.
Para abastecer a la población y a la considerable industria de salazones
se construye una de las más importantes obras de ingeniería romanas
de España: el acueducto del Tempul, que trae el agua a lo largo de un
trayecto de más de 60 km desde la Sierra de las Cabras. Su capacidad de
abastecimiento no se superaría hasta el siglo XX.
Al abrigo del cordón litoral, la
acumulación de sedimentos finos va
generando una zona de marisma que
enlaza la futura Isla de León con la
que sirve de solar a
Gades
.
Sancti Petri mantiene su carácter de lugar
sagrado donde se asienta el famoso
templo de Hércules que señala los
límites del mundo conocido ante las
incertidumbres del Océano Tenebroso.
En época romana aparecen los primeros testimonios
arqueológicos de instalaciones de salinas con
técnicas de evaporación, aunque es probable que ya
las hubiese habido en tiempos fenicios y púnicos.
Se construye un arrecife sobre el que discurren
el acueducto del Tempul y una calzada que
fue la única vía terrestre de comunicación
entre Cádiz y tierra firme hasta el ferrocarril y
el tendido del puente de la Bahía.
Se intensifica la obtención de púrpura
para el tinte de tejidos a partir del molusco
conocido como cañaílla. Su calidad, al
igual que la de los salazones gaditanos, es
reconocida en todo el mundo romano.