La Catedral Vieja, el castillo, la
plaza y el puerto de Cádiz con
galeones, en un dibujo de 1567 de
A. van den Wyngaerde.
Almadraba de las torres de
Hércules, en Cádiz, por J.
Hoefnagel, 1565.
Cádiz y el Atlántico
La expansión de las rutas atlánticas hacia África y Europa desde fines de la Edad Media y,
sobre todo, la apertura del tráfico con el Nuevo Mundo desde 1492 incrementan de forma
extraordinaria el valor estratégico de la Bahía de Cádiz.
Como anuncio de tiempos venideros, en 1493 zarpa de Cádiz la gran flota de 17 barcos y
1.200 hombres que capitanea Cristóbal Colón en su segundo viaje, volviendo a hacerlo en el
cuarto viaje en 1502. A partir de entonces recalan en sus aguas centenares de naves que des-
pachan aceite, vino, manufacturas y gentes rumbo a América, y que traen cueros, especias,
oro, plata, perlas y piedras preciosas.
A pesar de que Sevilla se hace con el monopolio americano en 1503, marinos y mercaderes muestran desde muy
pronto sus preferencias por la Bahía gaditana para evitar los riesgos y dificultades de acceso al puerto sevillano. De este
modo Cádiz va convirtiéndose, aun oficiosamente, en uno de los principales focos del comercio internacional. Algo
que no pasa desapercibido a las potencias hostiles y a merodeadores de toda clase.
En los siglos XVI y XVII, Cádiz bascula entre la prosperidad y la crisis. Las tentativas de asaltos a las flotas y a la ciudad
se suceden con preocupante frecuencia, hasta que en 1596 la flota angloholandesa del conde de Essex conquista la
plaza y la somete a un saqueo despiadado. Ante el desastre, Felipe II duda entre abandonarla o fortificarla, inclinándose
finalmente por levantar un imponente sistema defensivo para proteger Cádiz y toda la Bahía.
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] A GU A , T E R R I T O R I O Y C I U D A D
U N PA I S A J E H E CHO E N L A H I S T O R I A [
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Para tener un puerto propiedad de
la Corona en la Bahía, los Reyes
Católicos fundan Puerto Real en
1483. Su fondeadero natural es el
Caño del Trocadero, de considerable
profundidad por entonces.
Ante la boca del río San Pedro se forma
y consolida como tierra emergida el bajo
arenoso de la Cabezuela que, junto con
otro bajo y el saliente de Puntales en
la orilla opuesta, jalona el paso al saco
interior de la Bahía.
En un lugar bien abrigado al fondo
de la Bahía, junto al Caño de Sancti
Petri, donde su fuerte corriente impide
la sedimentación, se acomodan
unos astilleros que, con el tiempo, se
convertirán en los más importantes de la
Armada, el Arsenal de La Carraca.
En el siglo XVI el viejo puente Zuazo que
sostiene el camino de Cádiz está reconstruido
por completo. Dado su valor estratégico,
en la Edad Moderna se construyen varias
fortificaciones para su defensa.
La pesca del atún con el arte de la almadraba, una gran red que se recoge
desde la playa, adquiere gran importancia. La más famosa se sitúa junto
a las torres de Hércules; el poblado que se formó para atenderla es
descrito así por A. Horozco: “
ay una acomodada casa para hospicio del que
administra la almadraba i los oficiales della, con los caballos que corren y
guardan la costa para aviso cuando ay baxeles de moros. Al contorno desta
casa i de la torre se alojan los xavegueros en chozas i enramadas que se
arman cuando el almadraba, repartidos en forma de poblezuelo
”.
Entre las defensas de la Bahía hacia el océano están Sancti
Petri, con una torre y luego una fortaleza emplazada en el
islote de los desaparecidos santuarios fenicio y romano,
y las torres de Hércules a la entrada del istmo de Cádiz,
donde se ubica después la Torre Gorda, privilegiada
atalaya de observación y de aviso.
La ampliación de los intercambios y el auge de la pesca
impulsan la demanda de sal como conservante de alimentos,
acelerándose la construcción de salinas en terrenos de
marisma junto a las márgenes del Guadalete y hacia las
almadrabas de las torres de Hércules.
Aunque todavía modesta, con unos cuatro o
cinco mil habitantes, la población aumenta sus
necesidades de abastecimiento de agua, que sigue
siendo precario. El pozo de la Jara, que drena
el acuífero de la isla, es uno de sus principales
recursos, tanto por su caudal como por la calidad
de sus aguas.
En la punta donde hubo un templo fenicio y romano
se alzan una atalaya y la ermita de San Sebastián,
erigida en 1457 en acción de gracias por unos
comerciantes venecianos después de naufragar y
acogerse a estas rocas con la ayuda de los gaditanos.
Los rellenos del primer entrante de la Bahía se han
incrementado por los aportes del río Guadalete,
que se abre paso entre sus depósitos por dos
bocas que en las grandes avenidas vuelven a
anegar toda esta área.
Las defensas de Cádiz y la Bahía distan de estar
a la altura de los peligros que las amenazan:
primero se suceden los golpes de mano de
turcos y berberiscos, en 1587 Francis Drake
destruye numerosas naves fondeadas en la
Bahía, en 1596 el conde Essex saquea la ciudad…
pero, tras acometerse considerables obras de
fortificación, en 1625 la intentona de una gran flota
angloholandesa es al fin rechazada.