1.
De la tundra alpina a la costa subtropical.
Una amplia variedad de condiciones de humedad, temperatura
y radiación solar se sucede en los poco más de 30 km que van
de la costa mediterránea —con cultivos subtropicales como
la caña de azúcar— al techo de la Península, en donde impera
un desierto helado con temperaturas mínimas bajo cero la
mayor parte del año. Un espacio en el que el sempiterno
papel que encarna el agua como factor determinante para la
vida adquiere matices diferentes según la localización: agua
escasa y limitante en el litoral semiárido; agua congelada en
la sierra, abundante pero no aprovechable, que desaparece
rápidamente tras el deshielo. Y es que nunca hay agua al gusto
y condiciones de todos.
2.
Vida bajo la nieve.
A partir de los 2.000 o 2.500 m de altitud, según zonas, se agudiza el frío y un manto de nieve invernal
persiste durante meses. Una vegetación leñosa de escaso porte, rastrera y almohadillada, protagonizada por
enebros y piornos, está perfectamente adaptada a sobrevivir bajo la nieve a la espera del deshielo primaveral.
Ha ajustado su ciclo vegetativo al periodo en el que las condiciones de temperatura, disponibilidad de agua
líquida y luz son idóneas para su crecimiento. También con un pulso acompasado a estas circunstancias se
encuentra la fauna, entre la que destacan numerosas mariposas y el topillo nival.
Agua
& Naturaleza
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] A GU A , T E R R I T O R I O Y C I U D A D
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