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18
21:00
Feb

SALA

A

Danza

ANNE TERESA DE KEERSMAEKER/ROSAS

Rain

Coreografía Anne Teresa de Keersmaeker. Música Steve Reich
Coreografía para 10 bailarines
Estreno en España re-creación 2016

 

 

ICONO DE  LA ESCENA INTERNACIONAL CONTEMPORÁNEA, ANNE TERESA DE KEERSMAEKER LLEGA AL CENTRAL PARA PRESENTAR UNA DE SUS MÁS GRANDES OBRAS MAESTRAS.

 

 

MÚSICA, BAILARINES, ESCENOGRAFÍA, ILUMINACIÓN, VESTUARIO, TODO SE CONJUGA EN RAIN PARA CONSEGUIR UN ESPECTÁCULO FASCINANTE, SIN DISTINCIÓN ENTRE LOS DIFERENTES ELEMENTOS QUE SE COMPLEMENTAN MUTUAMENTE.

 

 

QUINTA ESENCIA DEL GENIO COREOGRÁFICO Y MUSICAL DE ANNE TERESA DE KEERSMAEKER.

 

Que la figura y la trayectoria artística de Anne Teresa De Keersmaeker es imprescindible para escribir la historia de la danza contemporánea de la segunda mitad del siglo XX —y todo lo que llevamos del XXI— es algo que nadie discute.

 

Tras estudiar en la mítica escuela Mudra de Maurice Béjart y continuar su formación en la Tisch School of the Arts de la Universidad de Nueva York, regresó a su país y se convirtió en una auténtica embajadora cultural de Flandes. Con solo 23 años, Anne Teresa consiguió, junto a tres bailarinas cómplices y la música del grupo Maximalist (germen del actual Ictus Ensemble), cambiar la forma de mirar y leer el movimiento contemporáneo. Aquel derroche repetitivo de movimientos cotidianos que componían el espectáculo Rosas danst Rosas (1983) dejó una huella indeleble en el paisaje de la coreografía mundial.

 

Desde entonces hasta aquí su figura no ha hecho más que crecer; la danza por supuesto, pero también el teatro, la ópera, las películas sobre sus creaciones, su labor de formación de varias generaciones de grandes bailarines y coreógrafos en su ejemplar escuela de danza contemporánea PARTS… ejercen un magisterio fuera de lo común en una gran cantidad de los coreógrafos y bailarines que conforman el multiforme panorama de la danza de nuestros días. Su influencia es solo comparable a la ejercida por su admirada Pina Bausch.

 

El 2 de junio de 1984 Granada se convirtió en la descubridora de la Keersmaeker en nuestro país. Sobre el escenario del Auditorio Manuel de Falla, con solo 24 años, nuestra creadora y sus cómplices de la compañía Rosas desplegaron la inventiva matemática obsesiva que componía la coreografía de Rosas danst Rosas, espectáculo que un año antes había revolucionado el Festival de Aviñón. Después vinieron Bartók/Aantekeningen (1987) y Stella(1990),producciones que sirvieron para situar el Festival Internacional de Teatro de Granada como puntero dentro del panorama europeo.

 

Con la celebración de la Expo’92 en Sevilla, el gran escenario del Central tomó el relevo de Granada continuando la apasionante historia de esta compañía.

 

El punto de inflexión fue la presentación en régimen de coproducción de Mozart/ Concert Arias. Un moto di gioia (1992), espectáculo que quedó grabado en la retina y los oídos de todos los que asistieron al acontecimiento. Los trece bailarines de la compañía belga, junto a la orquesta de los Campos Elíseos, situaron a nuestro teatro en la geografía de la danza contemporánea internacional. Fue la primera vez que Sevilla acogió a Anne Teresa y le ha seguido siendo fiel hasta el momento, convirtiéndose en su casa española. Todo un privilegio.

Esta temporada tenemos la suerte de ofrecer textualmente un regalo; pocos escenarios en todo el mundo podrán disfrutar de Rain, una coreografía considerada como una de las obras maestras de nuestra artista.

 

Crear y bailar Rain puede convertirse en una experiencia emancipadora de descontaminación: exige entregarse a una especie de generosa anarquía que, a su vez, respeta un marco matemático rigurosamente establecido, en palabras de la coreógrafa. Estrenado en 2001 a partir de la música de Steve Reich, Rain es una de las coreografías más electrizantes de Keersmaeker, retomada ahora exclusivamente para unos cuantos teatros y festivales tras años de ausencia.

 

Se trata de una especie de locura del movimiento, marea o incendio, que pasa de cuerpo a cuerpo sin que se pare nunca en un solo bailarín. Golpeados en la espalda por las olas rítmicas e irresistibles de la música, los bailarines se abandonan a una irreprimible energía colectiva que los conecta. Y he aquí que todo el elenco se convierte en una comunidad singular que nunca se convierte en masa si no que más bien surge una red ardiente que comparte el aliento, la velocidad y esa extraña amistad que puede nacer más allá de la fatiga.

Rain es una pieza electrizante, hipnótica, grandiosa. Exultante.