El 13 de marzo, el Teatro Alhambra suspendió su actividad escénica siguiendo las medidas de prevención y control del Covid-19 dictadas por las autoridades.

 

La salud colectiva ha impuesto un imprescindible aplazamiento en la relación entre público y artistas, el poderoso vínculo al que el Teatro Alhambra sirve de marco desde hace más de 25 años. Un tiempo de espera, necesario e ineludible, pero no baldío. Os podemos asegurar que, por el contrario, muy fecundo, para configurar el futuro.

 

Artistas y público y viceversa. Ambos se alimentan mutuamente. El hecho escénico es único como signo de reencuentro. Y a ambos tenemos que agradecer que den sentido a nuestro trabajo. A la confianza de unos y otros.

A los artistas debemos gratitud por su comprensión en el difícil momento de las cancelaciones y a los abonados y espectadores -a nuestros amigos- por la fidelidad y confianza en nuestra oferta artística. Muchos -casi un 80%- habéis decidido mostrarnos vuestro apoyo, conservando vuestras entradas para aquello que ha de venir la próxima temporada.

 

Nosotros, como nuestros compañeros de los Teatros Central y Cánovas, ya estamos poniendo las bases para, en cuento sea posible, ayudar a restañar con cultura y con arte aquello que tanto hemos añorado durante este tiempo de silencio sobre los escenarios. La programación de teatro, danza, música y circo en cuyo disfrute nos vemos y nos reconocemos.

 

Irene Vallejo en su ensayo El infinito en un junco, al referirse al vaso de Dípilon que contiene la muestra más antigua del alfabeto griego (“El bailarín que baile con mayor destreza...me deberá conseguir como su premio”), trofeo a un danzante de hace más de 2.700 años, dice: “Imaginamos que el ganador del concurso debía ser muy joven, capaz de realizar el gran esfuerzo físico, las volteretas y los saltos que el baile exigía. Se sintió tan orgulloso que siempre conservó el recuerdo de aquel día feliz y, muchos años después, pidió que lo enterrasen con el trofeo de su victoria. En su tumba, tras veintisiete siglos de silencio, se encontró el vaso, y grabado en él, ese verso que conserva ecos de música y huellas de unos bellos pasos de baile”.

 

Ese orgullo, esos ecos de un arte antiguo y esa emoción es la que pretendemos compartir con ustedes cada vez que programamos un espectáculo y cada vez que ejercemos nuestros oficios, de gestores y técnicos, para que sea puesto en escena con la profesionalidad que artistas y público merecen. Cada vez que alzamos el telón. Ese momento que, hoy, está un poco más cerca.

 

Saludos de todo el equipo del Teatro Alhambra.

 

Agencia Andaluza de Instituciones Culturales.

Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico. Junta de Andalucía.

 

 

TEMPORADA 2019-20



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