Francisca Aguirre

Madrid

Nace en Alicante en 1930. Aunque como poeta es coetánea de los integrantes de la Generación del 50, la publicación tardía de su primer libro, Ítaca, en 1972, con el que obtuvo el premio de poesía Leopoldo Panero, ha limitado la difusión de su obra. A este primer libro, en el que Francisca Aguirre elabora una especie de epopeya de lo cotidiano, buceando en las contradicciones y servidumbres de la relación amorosa, siguieron otros en una labor de creación ya ininterrumpida hasta la actualidad: Los trescientos escalones, premio Ciudad de Irún 1976 (Caja de Ahorros Provincial de Guipúzcoa, San Sebastián, 1977); La otra música (Ediciones Cultura Hispánica, Madrid, 1978); Ensayo general, Premio Esquío 1995 (Sociedad de Cultura Valle- Inclán, Ferrol, 1996) y Pavana del desasosiego, Premio María Isabel Fernández Simal 1998 (Ediciones Torremozas, Madrid, 1999). Todos estos títulos, junto con Los maestros cantores, fueron publicados en un solo volumen bajo el título Ensayo general (Poesía completa, 1966-2000) por la editorial Calambur (Madrid, 2000). Con posterioridad apareció La herida absurda (Bartleby Editores, 2006). Su lectura nos muestra a una poeta de sólida trayectoria y honda emoción que, por un lado, levanta acta de un mundo reconocible y compacto y, por otro, desarrolla un proceso de ahondamiento dentro de una visión existencialista de la vida.


Obras:

 Compuesto entre 1992 y 2000, según Olvido García Valdes, en Los maestros cantores, la autora hace ejercicio de gratitud y admiración por aquellos, tantos, que literalmente le han salvado la vida; son los hombres y mujeres que han acompañado su trayectoria espiritual, intelectual y moral. Se trata de un libro afirmativo y emocionante, que hilvana el diálogo con los nombres amados, dejándose conducir por su energía. El arte cura, sí, o, dicho de otro modo, sólo en el terreno del arte —vale decir, de la poesía— halla sentido la vida, asegura en el prólogo de esta obra.

Narrativa
Adulto