Luis Temboury
El autor nace y reside en Málaga desde 1960. Por tradición familiar se educa en el Colegio de los Jesuitas del marinero barrio de El Palo finalizando con un año de estancias en Granada y Londres antes de cumplir embarcado con el servicio militar, para más tarde cursar estudios de lengua y literatura hispánica y anglo-norteamericana en la Facultad de Letras de San Agustín. Durante la Transición colabora con músicos y artistas locales, adquiere obra y viaja en el entorno magrebí y europeo. A partir de 1985 trabaja en funciones de tripulante de cabina de pasaje de una línea aérea. A raíz de repetidos viajes al El Cairo, Lagos, Johannesburgo, Bamako y Dakar, se interesa por el arte contemporáneo africano, colecciona, escribe catálogos y artículos sobre diferentes temas y artistas, ofrece conferencias y finalmente organiza la exposición de la escultora senegalesa Seni Camara para la Galería AlfredoViñas en abril de 1999. Dos años más tarde conoce la biblioteca Fondo Kati de Tombuctú y en 2004 la visita por primera vez, realizando desde entonces una inmersión autodidacta en el africanismo para presentarnos este compendio. En el intervalo promueve y prologa la edición de la obra poética de Ismael Kati en castellano.
Obras:
TOMO I:
En el primer tomo el autor comienza por abordar el origen negro africano de la humanidad, analizando la vida de los pueblos cazadores‐recolectores y relatando su evolución hacia el sedentarismo y la industria del hierro. A continuación, desvela las profundas raíces kemitas del Egipto faraónico, estableciendo tempranos modelos para las sociedades negras, el origen de las culturas y las ciencias occidentales, así como del monoteísmo posteriormente triunfante entre los pueblos semitas y caucásicos. Con los textos de navegantes griegos visitaremos el continente para conocer su profunda permeabilidad y adaptabilidad, topando con el origen de los actuales estereotipos. Tras la aparición del cristianismo sobre el eje nilótico, observaremos la difusión de la segunda adaptación del monoteísmo de Alejandría a Nubia y Abisinia, rastreando una historia de los etíopes que en adelante seguiremos hasta la altura del siglo XVII.
El Islam, sin duda, habrá de modificar profundamente las culturas africanas y del Mediterráneo entre quienes fueron ll amados herejes y paganos a partir del siglo VIII. De la mano de reconocidos especialistas entraremos en una rigurosa lectura de la naturaleza de su repentino éxito, desvelando la confusa figura del rey Witiza —antepasado de la ilustre serie de personajes de la historia de Al‐Ándalus que portará la biblioteca de los Kati de Toledo al río Níger—, explicando la aparición de un Islam específico andalusí desde dentro y contando con la población hispana, hasta internarnos con detalle en la cultura que brinda las más estrechas relaciones humanas entre dos mundos no tan lejanos. Una vez expuestas las características del clasicismo africano y analizados someramente un puñado de sorprendentes culturas clásicas, el autor nos guía a lo largo de la historia de tres imperios sudaneses consecutivos, Ghana, Malí y Sonray, sin perder de vista la conexión hispana , a través de los personajes más relevantes relacionados con el legado andalusí en África Negra y la legendaria biblioteca de Tombuctú, para concluir con el hijo de un juez mudéjar y una princesa soninké, ministro del tesoro, virrey y autor de un libro hoy listado en el Patrimonio de la Humanidad.
TOMO II:
En el segundo tomo, el autor comienza por establecer un panorama normalizado de África en los albores del despliegue ibérico por los océanos del mundo, presentando sociedades ordenadas y en evolución aún alejadas de la desestructuración y la debacle. Con un examen pormenorizado de la situación en España y Marruecos, entraremos en el episodio más estudiado en cuanto a la presencia de hispanos en la Curva del Níger se refiere: un contingente de andalusíes, renegados y moriscos que, tras conquistar el Imperio Sonray por orden del sultán de Marrakech, establece un gobierno autónomo en Tombuctú donde se hablará el castellano.
Sin embargo, nunca podremos comprender la actual situación de deterioro social y económico del continente sin analizar la problemática introducida por Occidente durante cuatro siglos, en su ilimitado afán de enriquecimiento, por medio del sistema de trata negrera. En un extenso capítulo analizaremos las diversas fases de la dinámica y sus terribles consecuencias, miraremos en el interior de una sociedad ya profundamente deformada y seguiremos la pista del a biblioteca y la familia Kati hasta los albores del siglo XIX. Pero, una vez abolida de derecho la esclavitud, observaremos a las potencias europeas entrar en una carrera imperialista que habrá de conducir inevitablemente a la exploración y definitiva colonización de los territorios africanos con objeto de sostener el crecimiento a costa de usurpar y explotar los recursos ajenos. Las poblaciones de África Occidental, por el contrario, en situación de desamparo generalizada, aceptarán el integrismo islámico como forma de protección ante la agresión continuada y resistirán la conquista colonial a la vez que, para paliar la hambruna, tomarán parte en la misma.

