Prosa completa, 2
Pablo García BaenaEdición de Rafael Inglada.
La prosa dispersa de Pablo García Baena (Córdoba, 1921-2018) es la de un poeta a pie de calle, a pie de su propia autobiografía. Textos que el autor rehusó publicar en sus libros mayores, tal vez por considerarlos que pertenecían a su «prehistoria» –como gustaba llamar irónicamente a su creación juvenil–, o porque correspondían a una simple anécdota literaria o a un compromiso amistoso del momento. Amistad sería la palabra adecuada para comprender esa escisión en donde, aun así, perdura y cabe toda Córdoba –la de su infancia y madurez– al paso nocturno de sus tradiciones; toda la ciudad nativa, de cuya historia cultural fue un acérrimo defensor, la de los toreros y la de las tabernas con el cante jondo, con ese «plasticismo necesario para levantar las arriesgadas columnas del grito». Pero también en donde cabe, y estas páginas lo corroboran, todo Cántico, que podríamos esbozar con aquellos versos de Jorge Guillén: «relaciones felices / entre quienes, aún mozos, / se descubrieron gustos, preferencias / en su raíz comunes. / ¡Poesía!». Y también los secretos de su propia palabra poética, en la cual, como el propio autor sentenció, «el poeta no va a salirse de su biografía interior». Todo este universo, que ahora rescata Renacimiento, ha permanecido durante décadas secuestrado por el tiempo, perdido en las olvidadas revistas de la época, en los periódicos que le abrieron las páginas al poeta para que penetrase, clara y firme, su voz, en los catálogos de las efímeras exposiciones, en presentaciones a amigos, en conferencias, en discursos… Un conjunto que no hace sino afianzar aún más, y descubrirnos a su vez, la inmensa figura de un García Baena inédito para muchos. «Lo contenido en este libro –como bien señala Jesús Cabrera a modo de presentación– es el equivalente a las carpetas que se guardan en el estudio del pintor, a los sucesivos dibujos y bocetos, o a los lienzos superpuestos y apoyados en el suelo que, a lo mejor, nadie ha visto en décadas. Es una historia paralela a la pública, tan válida e interesante como aquella, que nos muestra de forma directa y sin artificios la humanidad que hay en todo proceso creativo».
Pablo García Baena nace y fallece en Córdoba (29 de junio de 1921-14 de enero de 2018).
Las primeras letras las aprende en la escuela pública López Diéguez, donde actualmente una inscripción cerámica conmemora tal hecho. De allí pasa al Colegio Francés, Maristas, Real Colegio de la Asunción, Instituto y Escuela de Artes. Pasa la adolescencia y juventud en su ciudad natal. Inicia sus colaboraciones en los diarios locales y en 1947, junto con los poetas Ricardo Molina, Juan Bernier, Julio Aumente y Mario López y los pintores Miguel del Moral y Ginés Liébana, forma el grupo "Cántico", editando la revista del mismo nombre, que hoy constituye uno de los episodios claves para estudiar y conocer la evolución de la poesía española contemporánea.
Dentro de la que llamó Gerardo Diego Constelación de "Cántico", la poesía de Pablo García Baena destaca por su lujosa brillantez y por su maestría en el manejo del verso y la palabra, que al decir de Guillermo Carnero lo ponen a la altura de los más grandes poetas del siglo XX. García Baena y "Cántico" son el más claro vehículo de transmisión a las actuales generaciones poéticas de la lección estética de la generación del 27. Según Fernando Ortiz, “García Baena aúna sensualidad y profundidad en un lenguaje de complicada y precisa perfección técnica que, en parte, viene de los grandes maestros del Siglo de Oro, señaladamente Góngora”. Su obra breve e intensamente rigurosa está contenida en varios títulos como Antiguo Muchacho, Junio, Antes que el tiempo acabe o Los Campos Elíseos. Su poesía está recogida en múltiples antologías, siendo la última la realizada en 2016 por el poeta José Infante con el título Antología (1943-2016) (Ed. El Toro Celeste).
En distintas ocasiones (escuelas de declamación de Córdoba y Málaga) fueron escenificados sus poemas y en 1942 hizo una adaptación escénica de la poesía sanjuanista que se estrena en Córdoba en el centenario de Juan de Yepes. Viajes a Portugal, Francia, Italia, Grecia, Yugoslavia, Turquía, Egipto, Marruecos, todo el clásico mundo mediterráneo que a veces se alarga hasta Florida y Nueva York. Vivió en Málaga y en Córdoba. Colaborador de distintos diarios nacionales, sus lecturas y conferencias fueron frecuentes en los centros culturales españoles. En 1984 su ciudad natal le nombró Hijo Predilecto y le otorgó la Medalla de Oro de Córdoba, dándole su nombre a un grupo escolar y a una calle. Ese mismo año obtiene el Premio Príncipe de Asturias de las Letras “por su perseverancia en el cultivo de una actitud estética independiente y por su influencia en las nuevas corrientes de la poesía española”.
Desde 1988 es Hijo Predilecto de Andalucía y Premio de las Letras Andaluzas en 1991. En 2008 obtuvo el XVII Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, en 2012 el Premio Internacional de Poesía Federico García Lorca y en 2015 el Premio de las Letras Andaluzas Elio Antonio de Nebrija. Pablo García Baena depositó en 2015 en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes un legado que permanecerá guardado hasta el 12 de mayo de 2065. Fue una de las personalidades que dejó un objeto personal en la antigua cámara acorazada de la sede central del Instituto. Fue también Doctor Honoris Causa por las Universidades de Salamanca y Córdoba desde 2017.
