Los caminos de Lorca

2004. Dirección: Pepa Gamboa. Asesoramiento coreográfico de Crisitina Hoyos

“A Federico, se le ha comparado con un niño; en sus más tremendos momentos, era impetuoso, clamoroso, mágico como una selva”. Ese niño fue asesinado el 18 de agosto de 1936”.

Desde entonces, todos los 18 de agosto, resucitan sus criaturas: Seres invisibles, propios de un solsticio de verano; que de la mano de un maestro de ceremonias, el “Mosquito”, bailan la memoria del poeta y hacen de los que siguen matando aquí y ahora; esos asesinos nocturnos que se acercan a las lámparas y a la luna, y no arden ni se asfixian. Última noche del poeta, preludio de la muerte, sueño de una noche de verano. Un claro bosque donde habitan sin miedo a dejarse ver, hada o insecto, niño o duende. Si, también el duende, ése que “ama el borde de la herida y se acerca a los sitios donde las formas se hunden en un anhelo superior a sus expresiones visibles”

(Pepa Gamboa)

Documentación

  1. Programa de mano
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