Feb
18
21:00
Danza

JUAN LUIS MATILLA/MOPA

Boh!

Coreografía, música e interpretación: Juan Luis Matilla Terrones

 

Desde hace años nos consta que Juan Luis arriesga, que su inquietud lo lleva a estar en permanente alerta, en movimiento incesante. No se acomoda, su búsqueda es permanente y parece como si desde ese gesto de estar interrogándose sin descanso -un gesto que lo acompaña desde el comienzo de su carrera- se estuviera exigiendo a diario romper con los límites que suponen la idea de “meta alcanzada”.

 

Habría sido muy cómodo para él desarrollar y repetir la fórmula que tan buenos resultados le dio aquella producción realizada en 2009 con Juan Kruz, que respondía al nombre de Espérame despierto, sin embargo su permanente búsqueda lo llevó a zarandearnos con propuestas como la de Acostumbrismo, una romería a Saint Tropez. Está claro: Juan Luis no es un creador al uso, no se conforma y concibe sus producciones como trabajos en permanente desarrollo, como “inacabados”, con la conciencia lúcida de aquel que sabe que en el mundo artístico todo está por llegar.

 

Que ¿Qué es Boh!? Este es el punto de partida: Del renacimiento italiano a la película La Gran Belleza hay largo trecho. Un camino copado por una sociedad civil jaleada por la potencia política de uno de los paradigmas de la desfachatez neoliberal, Il Cavalieri.

 

Boh! es una expresión italiana que significa “no sé”. Un solo de danza coreografiado e interpretado por Juan Luis Matilla que bucea a través de creadores clásicos como Palucca o Perreault para salir a flote intercalando y remezclando estructuras de danza actuales como las de Josef Nadj, Martin Pisani, Thomas Hauert, sin dejar de lado estilos urbanos como el footwork o el breakdance.

 

UN VIAJE ALUCINATORIO DESDE PALUCCA O PERREAULT HASTA EL FOOTWORK O EL BREAKDANCE

La pieza, nos acerca al cinismo y al poder, a la emoción de la masa controlada desde el discurso ordenado, desde la retórica política, lo económico y la información hacia el no sé. En Boh! Matilla se centra en las raíces de la música italiana para componer la banda sonora de este espectáculo en el que expresiones, arengas y posturas vienen a mostrarnos una alegoría del discurso de la verdad y la libertad desde el poder.

 

Un poder que se ve sustentado con el cinismo del estar sin estar, con la ostentación y acopio de poder político, económico y mediático. Il Cavalieri, como objetivo, como ejemplo, como análisis desde la más pura técnica dancística, la estructura somática y vital que nos impulsa a organizarnos y determinar líderes que dirijan nuestros miedos, nuestras inseguridades y nuestras vidas.

 

“Boh, che ne so io.”

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