04
05
21:00
Mayo
Danza/Música

COMPAÑÍA ANTONIO RUZ

Double Bach

Dirección escénica y coreografía Antonio Ruz / Idea original e interpretación al contrabajo (pizzicato) Pablo Martín Caminero / Danza Melania Olcina /colaboración coreográfica Tamako Akiyama / Diseño de vestuario y espacio escénico Daniela Presta y Antonio Ruz / Diseño de iluminación Antonio Serrano / Diseño de sonido Javier Álvarez / Técnico de luz y sonido Enrique Chueca / Producción Spectare

 

NUESTRO BAILARÍN Y COREOGRAFO MÁS INTERNACIONAL LLEGA AL TEATRO ALHAMBRA PARA PRESENTARNOS SU ÚLTIMO PROYECTO

 

Double Bach es un proyecto de colaboración entre el músico Pablo Martín Caminero, del que surge la original idea de adaptar las Suites para violonchelo No 1 y 2 de J. S. Bach al contrabajo, acoplando tanto la tonalidad como la técnica (pizzicato en lugar de arco) y el coreógrafo Antonio Ruz. Con la danza de la bailarina Melania Olcina, la obra propone un espacio interior e íntimo en el que los intérpretes comparten y dialogan desde un estado de no-pensamiento y de vacío; una soledad acompañada, un desierto-océano, un lienzo en blanco donde la música, el movimiento y la luz (o su ausencia) evocan fragilidad, profundidad y desequilibrio. El retorno a la sencillez. 

 

En palabras del coreógrafo: Nunca un proyecto de encargo me ha inspirado tanto como este. Desde que Pablo me llamó y me habló de lo importante que era para él este reto incluso a nivel vital, entendí que tenía ante mí el regalo de un artista muy especial. Las Suites para violonchelo de Bach han sido usadas por cientos de coreógrafos en la historia de la danza, son piezas fetiche que me acompañan desde hace años, pero esta peculiar manera de interpretarlas fue lo que verdaderamente me sedujo; hay una mezcla de fragilidad y crudeza en el sonido, una fisicidad animal y casi coreográfica en la interpretación de Pablo, también algo de misticismo en su expresión.

 

 

EL MUNDO DE J. S. BACH VISTO DE “UNA FORMA OTRA”

Por su parte el músico e intérprete en directo declara: Todo empezó tonteando con la primera Suite de Bach. Estando presente en la escena de la música barroca y en la del jazz me resultaba natural tocar Bach en pizzicato, y empecé a tratar de llevar la expresividad del pizzicato más y más lejos… La primera Suite ya estaba memorizada y parecía funcionar. Había que empezar con la segunda Suite. Memorizar y tocar dos Suites de Bach es una cuestión de tiempo, de repetición. Y de afición. Después de un tiempo el cuerpo memoriza los movimientos, encuentra las digitaciones. Pero, ¿y la mente?, la mente que se mete en todo, de todo opina, siempre parece tener algo que pensar… Quizás sea la dimensión mental el gran aprendizaje. Y de alguna manera siempre pensaba en que son danzas, y las danzas se bailan. Casi como una fantasía podía sentir otro fluir en mi mente, el del movimiento.

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