3. ACTUACIONES PARA EL DESARROLLO DE LA COMPETENCIA LECTORA EN LOS CENTROS EDUCATIVOS. DISEÑO DEL PLAN LECTOR

Las actuaciones para el desarrollo de la competencia lectora que se desarrollan en un centro son el conjunto estructurado y coordinado de medidas organizativas y curriculares implementadas en los centros educativos con el propósito de favorecer el desarrollo de la Competencia lectora en el alumnado. Su enfoque global implica la participación de todos los niveles educativos, etapas formativas y estructuras organizativas del centro, garantizando un impacto transversal en la enseñanza y el aprendizaje. Estas actuaciones podrán ser recogidas, o no, en los planes de mejora de los centros, en función de las necesidades y características de cada uno.

A los efectos de esta guía de actuación, un Plan Lector debe ser un conjunto articulado de medidas integradas en la organización y funcionamiento general del centro educativo que promueva la mejora de la competencia lectora. El conjunto de actuaciones planificadas que desarrollen el hábito lector y la comprensión lectora en todo el alumnado ha de integrar la lectura en todas las áreas y materias del currículo y ha de permitir desarrollar estrategias de lectura crítica y reflexiva, implicando a toda la comunidad educativa.

Las actuaciones generales para el desarrollo de la competencia lectora en el centro ha de perseguir los siguientes objetivos:

  • Favorecer el desarrollo de la competencia lectora en todo el alumnado, atendiendo a sus necesidades y ritmos de aprendizaje.
  • Aplicar metodologías activas e innovadoras que fomenten la motivación, el compromiso, las prácticas de lectura y el conocimiento y uso de las estrategias en respuesta a diferentes propósitos de lectura en todos los ámbitos de su vida.
  • Garantizar la coherencia y continuidad en la enseñanza de la competencia lectora en los diferentes niveles educativos.
  • Fomentar la integración de la competencia lectora en otras áreas del conocimiento y en la vida cotidiana.
  • Desarrollar medidas organizativas que optimicen los recursos del centro para mejorar la enseñanza y el aprendizaje de la competencia lectora.

Para elaborar y aplicar el plan de mejora de la competencia lectora o plan lector se ha de partir de una análisis de necesidades, vinculado al proceso de autoevaluación del centro, para posteriormente ir planteando una intervención coherente, ordenada y ajustada a las necesidades reales del alumnado al que va dirigido. Es importante que la recogida de las decisiones adoptadas por los órganos de coordinación docente o por el equipo directivo, en su caso, en los documentos programáticos se haga de manera integrada en los ya existentes evitando, en todo caso, la elaboración de documentación complementaria, teniendo en cuenta que los documentos programáticos de los centros, recogidos en sus reglamentos orgánicos, dan respuesta a todo lo referente a los procesos de autoevaluación, toma de decisiones y planificación docente.

Una vez detectadas las necesidades del centro con respecto al desarrollo competencial y delimitados los objetivos del mismo en el Proyecto educativo, se han de determinar las medidas organizativas y funcionales que permitan a la comunidad educativa alcanzarlos con garantías de éxito y continuidad. La identificación de buenas prácticas y de los ámbitos susceptibles de mejora, deben ser los referentes para la concreción de las propuestas de mejora de la competencia lectora. Dichas propuestas deberían incluir la planificación, el desarrollo o ejecución, la evaluación y su repercusión, quedando claramente identificados los agentes responsables, la temporalización y los indicadores que se van a utilizar como referentes del grado de consecución.

Así pues, el centro se ha de organizar de manera que se permita la consecución de los objetivos planteados, y se han de concretar las funciones de los miembros de la comunidad educativa para el mismo fin. Por lo que respecta a las decisiones sobre los ámbitos en los que se organiza el centro, como son el de organización y funcionamiento, el de diseño y desarrollo curricular y el de convivencia, entre otros, estarán enfocadas en la consecución de los objetivos generales del centro.

3.1. DIAGNÓSTICO DEL GRADO DE DESARROLLO DE LA COMPETENCIA EN COMUNICACIÓN LINGÜÍSTICA EN EL CENTRO

La Ley 17/2007, de 10 de diciembre, de Educación de Andalucía establece en el artículo 130 que todos los centros docentes sostenidos con fondos públicos realizarán una autoevaluación de su propio funcionamiento, de los programas que desarrollan, de los procesos de enseñanza y aprendizaje y de los resultados de su alumnado, así como de las medidas y actuaciones dirigidas a la prevención de las dificultades de aprendizaje, que será supervisada por la Inspección Educativa.

Según lo dispuesto en la Orden de 26 de julio de 2023, por la que se establece el Plan General de Actuación de la Inspección Educativa de Andalucía para el período 2023-2027, para concretar las necesidades para el diseño del currículo del centro centrándose en el desarrollo de la competencia en comunicación lingüística, en concreto la lectora, se atenderá al Ámbito 2: Proceso de enseñanza y aprendizaje, en concreto al Proceso 2.1: Diseño y desarrollo del currículum.

La autoevaluación de los centros educativos implica el diseño y desarrollo de una secuencia cíclica de pasos que se desarrollan de manera continua en los centros educativos (desde que comienza hasta que finaliza el curso escolar), con el objeto de conocer sus logros y dificultades, además de asumir medidas de mejora eficaces para el cumplimiento de sus fines, concretándose éstos en el logro del éxito escolar de todo su alumnado.

El objetivo principal de la evaluación del centro es recoger información suficiente y fiable para colaborar en los esfuerzos por mejorar la calidad, en nuestro caso centraremos la evaluación en la recogida de evidencias sobre el grado de desarrollo de la competencia en comunicación lingüística, en concreto la lectora, en nuestro alumnado para poder plantear un plan de acción ajustado a las necesidades del mismo.

A continuación se detalla el proceso de autoevaluación que puede llevarse a cabo para reconocer el estado de la competencia lectora en el centro y actuar en consecuencia, de manera que el ciclo del proceso de autoevaluación o ciclo de mejora está compuesto por 4 fases que representan una secuencia lógica de pasos que se llevan a cabo de manera consecutiva:

  1. Planificar acciones de mejora a partir de un diagnóstico de necesidades teniendo en cuenta diversas fuentes de información, tanto internas como externas.
  2. Desarrollar las diferentes acciones y tareas planificadas para los distintos agentes que intervienen en el proceso.
  3. Comprobar que las acciones planificadas se van implementando e ir corrigiendo posibles anomalías.
  4. Valoración sobre logros y dificultades encontradas.

Evidencias

Con respecto a las evidencias para la evaluación del centro la autoevaluación de los centros docentes se realizará mediante indicadores que permitan valorar el grado de consecución de los objetivos propios relacionados con el desarrollo de la competencia en comunicación lingüística, en concreto la lectora, establecidos en el Proyecto Educativo a partir de:

  • Los indicadores homologados para toda Andalucía, proporcionados en los informes pertinentes de indicadores homologados a cada centro. Con respecto a la CCL podemos observar los relativos a los resultados de las pruebas de diagnóstico del área/materia de lengua, así como los indicadores relacionados con los resultados medios del grado de desarrollo de los descriptores CCL2, CCL3, CCL4, extraídos de los informes finales de ciclo o consejos orientadores, según el caso.
  • Resultados de las pruebas de diagnóstico. Los centros tienen a su disposición el resultado de sus pruebas de diagnóstico a nivel de centro en el Sistema de Información Séneca.
  • Resultados de las evaluaciones externas como la de la inspección educativa. Actualmente la actuación prioritaria 2 de la inspección aporta información externa a los centros sobre el desarrollo de esta competencia en el aula.
  • Valor medio de las valoraciones de los descriptores de competencia en comunicación lingüística, en concreto la lectora, de los perfiles competenciales de los informes de ciclo o etapa, o consejos orientadores del alumnado.
  • Otros indicadores diseñados por el centro.

Procedimientos

Los procedimientos de evaluación interna, como elemento del Proyecto Educativo, deben especificar la secuencia de acciones y agentes que intervienen en cada uno de ellos para la medición de indicadores vinculados al desarrollo de la competencia lectora, la elaboración de la Memoria de Autoevaluación y el Plan de Mejora.

En este sentido, al menos, se deben concretar los siguientes procedimientos:

  • Medición de indicadores relacionados con el desarrollo de la competencia y valoración de resultados. Una vez concretados los objetivos de mejora, es necesario establecer en este procedimiento los indicadores que se utilizarán parar valorar el grado de consecución de cada uno de los objetivos previstos relacionados con el desarrollo de la competencia en el Plan de Mejora.
  • Elaboración de la Memoria de Autoevaluación. En este procedimiento se debe concretar el proceso de autoevaluación que, tanto trimestralmente como al finalizar cada curso escolar, culmina en la elaboración de una Memoria de Autoevaluación.
  • Elaboración, seguimiento y evaluación del Plan de Mejora que contenga las propuestas de mejora priorizadas, contextualizadas y sean evaluables a través de indicadores medibles y claros. Las actuaciones vinculadas a estas propuestas han de estar planificadas, temporalizadas y con responsables asignados.

Preferiblemente trimestralmente, y obligatoriamente al finalizar el curso escolar, se realiza una medición de los objetivos del centro vinculados al desarrollo de la competencia a partir de los indicadores. Ello servirá para determinar los aspectos susceptibles de mejora y priorizar los objetivos que van a ser el foco de atención en el Plan de Mejora del Centro. El resultado del proceso de autoevaluación se plasmará, al finalizar cada curso escolar, en una Memoria de Autoevaluación.

Una vez detectadas las necesidades del centro con respecto al desarrollo de la competencia lectora y delimitados los objetivos del mismo en el proyecto educativo, se han de determinar las medidas organizativas y funcionales que permitan a la comunidad educativa alcanzarlos con garantías de éxito y continuidad. Si se ha determinado la necesidad de reforzar la competencia lectora, más allá de lo prescrito en el currículo, se pueden planificar las siguientes medidas organizativas en el centro.

3.2. ORGANIZACIÓN ESCOLAR PARA EL DESARROLLO DE LA COMPETENCIA LECTORA

El Plan de Centro es el documento donde se recogen las intenciones, propuestas y concreciones en relación a la autonomía pedagógica y de gestión de cada centro, de manera que según los decretos que regulan la organización y el funcionamiento de los centros "El Proyecto Educativo, el Reglamento de Organización y Funcionamiento y el Proyecto de Gestión constituyen el Plan de Centro".

El Plan de Centro, que tiene carácter plurianual, obliga a todo el personal del centro y vincula a la comunidad educativa del mismo. Se puede actualizar o modificar, en su caso, tras los procesos de autoevaluación o a propuesta del director o directora en función de su proyecto de dirección.

3.2.1. Decisiones del Proyecto Educativo del Centro

El Proyecto Educativo del Centro es el documento que recoge la identidad de cada uno de los centros y, todos ellos, independientemente de su tipología, comienzan determinando cuáles son sus "objetivos propios para la mejora del rendimiento escolar", esto es, aquellos propósitos generales que cada centro, en función de su contexto singular, se plantea mediante formulaciones explícitas para alcanzar logros evaluables referidos a los diferentes ámbitos de evaluación y mejora. En concreto, en caso de que se determine como necesario, se recogerían aquí los objetivos de desarrollo de la competencia lectora ya que los resultados obtenidos en el proceso de autoevaluación se reflejarán en el Proyecto Educativo del Centro además de en la memoria de autoevaluación del centro.

Todas las intervenciones educativas del centro han de ir encaminadas al logro del desarrollo integral del alumnado y a la dinamización de la comunidad educativa a la que atiende. Así pues los objetivos propios de los centros, sus valores, han de estar vinculados a conseguir este desarrollo y esta dinamización, a conseguir, en definitiva, el éxito de todo el alumnado, a la consecución del desarrollo esperado de los descriptores operativos del perfil de salida o competencial según corresponda, con lo que se conseguirá desarrollar las competencias previstas para cada etapa.

A. Objetivos propios para la mejora del rendimiento escolar.

Como hemos mencionado en la introducción de este punto, las intervenciones educativas deben orientarse hacia el desarrollo integral del alumnado y la dinamización de la comunidad educativa. En este sentido, los centros deben establecer sus objetivos y valores con el propósito de garantizar el éxito de todo el alumnado y alcanzar el desarrollo previsto en los descriptores operativos del perfil de salida o competencial, según corresponda. Para ello, los referentes fundamentales en la definición de los objetivos de los centros serán el Perfil de salida, los objetivos de las distintas etapas educativas y sus finalidades. Estos elementos deben servir de base para enmarcar los objetivos generales del centro y orientar la actividad de la comunidad educativa en su conjunto. En caso de que se necesite potenciar tanto la competencia en comunicación lingüística como las destrezas de los descriptores vinculados a la lectura, debería quedar consensuado como objetivo a conseguir.

B. Líneas generales de actuación pedagógica.

Los principios pedagógicos de las distintas etapas son las condiciones necesarias que debe cumplir el currículo educativo para conseguir el desarrollo integral del alumnado. Son coincidentes en muchos casos, con los llamados temas transversales y están recogidos en los artículos 6 de los Decretos curriculares. Todos los principios han de estar presentes en las prácticas educativas del centro. Especial atención tendrá el desarrollo de la comunicación lingüística, por lo que las programaciones didácticas de todas las áreas incluirán actividades y tareas para el desarrollo de esta competencia con sus cinco descriptores operativos, incluyendo actividades que estimulen el interés y el hábito de la lectura, la prácticas de la expresión escrita y la capacidad de expresarse correctamente en público.

En la etapa de Educación Primaria, al igual que en la de Secundaria, como principios pedagógicos, se concretan, entre otros, la lectura, a la que los alumnos han de dedicar 30 minutos diarios. Tal y como establece el artículo 6 de los Decretos 101/2023 y 102/2023, de 9 de mayo, "La lectura constituye un factor fundamental para el desarrollo de las competencias clave. Las programaciones didácticas de todas las materias incluirán actividades y tareas para el desarrollo de la competencia en comunicación lingüística. Los centros, al organizar su práctica docente, deberán garantizar la incorporación de un tiempo diario, no inferior a 30 minutos, en todos los niveles de la etapa, para el desarrollo planificado de dicha competencia."

C. Criterios pedagógicos para la determinación de los órganos de coordinación docente.

La organización de los órganos de coordinación docente y la distribución del horario de dedicación de sus responsables deben responder a criterios pedagógicos que permitan optimizar los recursos humanos y materiales del centro educativo. En el marco del desarrollo de la competencia lectora, es fundamental que dicha organización favorezca la implementación de metodologías eficaces, la interdisciplinariedad, la atención a la diversidad y la mejora del rendimiento académico del alumnado.

Coordinación del plan de refuerzo de competencia lectora:

  • En colegios de educación primaria: La Jefatura de estudios asignará tres horas semanales dentro del horario semanal de obligada permanencia en el centro no destinado a horario lectivo.
  • En Institutos de Educación Secundaria: La Jefatura de estudios asignará tres horas semanales dentro de la parte no lectiva del horario regular al responsable de Biblioteca.

D. La forma de atención a la diversidad del alumnado.

Se entiende por atención a la diversidad y a las diferencias individuales el conjunto de actuaciones y medidas educativas que garantizan la mejor respuesta a las necesidades y diferencias de todo el alumnado en un entorno inclusivo, ofreciendo oportunidades reales de aprendizaje en contextos educativos ordinarios.

Las medidas de refuerzo de la competencia lectora o en competencia en comunicación lingüística, según el caso, se pondrán en práctica tan pronto como se detecten las dificultades de aprendizaje y estarán orientadas a responder a las necesidades concretas del alumnado. En cualquier caso, asegurarán la coordinación de todos los miembros del equipo docente que atiende al alumnado.

Entre las medidas generales de atención a la diversidad y a las diferencias individuales que ayudan a desarrollar la competencia lectora tenemos:

  • Agrupación de áreas/materias en ámbitos.
  • Apoyo en grupos ordinarios mediante un segundo profesor o profesora dentro del aula, preferentemente para reforzar los aprendizajes en los casos del alumnado que presente desfase en su nivel curricular.
  • Desdoblamientos de grupos.
  • Agrupamientos flexibles. Esta medida, que tendrá un carácter temporal y abierto, en ningún caso supondrá discriminación para el alumnado.
  • Sustitución de la Segunda Lengua Extranjera por una Área/Materia Lingüística de carácter transversal.
  • Acción tutorial como estrategia de seguimiento individualizado y de toma de decisiones en relación con la evolución académica del proceso de aprendizaje del alumnado.
  • Metodologías didácticas basadas en el trabajo colaborativo en grupos heterogéneos, tutoría entre iguales y aprendizaje por proyectos que promuevan la inclusión de todo el alumnado.
  • Actuaciones de prevención y control del absentismo.
  • Distribución del horario lectivo.
  • Actuaciones de coordinación en el proceso de tránsito entre etapas que permitan la detección temprana de las necesidades del alumnado y la adopción de medidas educativas centradas en el desarrollo de la competencia lectora.

E. El plan de convivencia.

Un plan de convivencia de un centro educativo, tradicionalmente orientado a la mejora del clima escolar, la prevención de conflictos y la promoción de valores de respeto, inclusión y cooperación, puede también constituirse en una herramienta estratégica para favorecer el desarrollo de competencias clave, entre ellas, la competencia lectora, en tanto incide directamente en el entorno, las metodologías y las prácticas educativas que influyen en el aprendizaje.

El plan de convivencia puede prever actividades y estrategias directamente vinculadas al desarrollo de dichas competencias:

  • El Programa Fénix es una iniciativa dirigida a centros educativos públicos de secundaria para prevenir el abandono escolar temprano y mejorar el rendimiento del alumnado con dificultades de aprendizaje o riesgo de repetición.
  • Grupos interactivos del modelo de las Comunidades de Aprendizaje que integren estrategias para la inclusión y que desarrollan la competencia lectora en un contexto de convivencia positiva (aprendizaje cooperativo, intercambio de ideas, actividad práctica en torno a la lectura, etc).
  • Proyectos de aprendizaje-servicio o de aula cooperativa, en los que el alumnado debe leer, comprender o argumentar con un propósito real que conecta con la vida.
  • El Programa Educativo Familias Lectoras fomenta la colaboración entre familias y centros educativos para mejorar la comprensión lectora y el hábito lector del alumnado. Proporciona materiales y orientaciones para que las familias participen activamente en el desarrollo lector de sus hijos.

F. Los criterios para organizar y distribuir el tiempo escolar.

En esa configuración del horario lectivo, los centros deberán garantizar la incorporación de un tiempo diario, no inferior a 30 minutos, en todos los niveles de la etapa, para el desarrollo planificado de la lectura, en los términos recogidos en su Proyecto educativo, en las etapas de la Enseñanza Básica.

Sobre la Organización general de Educación Primaria, los centros, en caso de que necesiten reforzar la competencia lectora en el ejercicio de su autonomía, podrán distribuir el horario lectivo disponible entre las opciones siguientes:

  • Ampliación del horario lectivo del área de Lengua Castellana y Literatura o del área de Matemáticas, en el primer ciclo.
  • Ampliación del horario lectivo del área de Lengua Castellana y Literatura, del área de Matemáticas o del área de Primera Lengua Extranjera, en el segundo ciclo.
  • Ampliación del horario lectivo del área de Lengua Castellana y Literatura, del área de Matemáticas, del área de Primera Lengua Extranjera, del área de Conocimiento del Medio Natural, Social y Cultural, diseño e implantación de Proyectos interdisciplinares o tutoría, en el tercer ciclo.

G. Los planes estratégicos que se desarrollen en el centro.

Cualquiera que sea el plan o programa relacionado con la competencia en comunicación lingüística o concretamente a la competencia lectora, debería dar respuesta a las necesidades del centro y debería ayudar a cumplir los objetivos generales del mismo con respecto al desarrollo de las competencias mencionadas, como el Proyecto Lingüístico de Centro (PLC), el Programa PROA+ (Programa de Refuerzo, Orientación y Apoyo) en el Plan de lectura y uso de la biblioteca escolar.

  • El Proyecto Lingüístico de Centro (PLC) tiene como objetivo fundamental impulsar y apoyar la puesta en marcha en los centros educativos de un proyecto global para la mejora de la competencia en comunicación lingüística. Este proyecto implica la participación del profesorado de las distintas áreas y materias, facilitando una metodología, estrategias y materiales básicos de referencia para su desarrollo.
  • El Programa ComunicA es un programa de innovación educativa que integra diversas tipologías textuales como manifestaciones culturales, lingüísticas y sociales. Su objetivo es mejorar la competencia comunicativa del alumnado mediante metodologías activas y colaborativas.
  • El Plan de lectura y uso de la biblioteca escolar es un plan estratégico incluido en el Proyecto Educativo de los centros docentes no universitarios, cuyo propósito principal es mejorar la comprensión lectora y el gusto por la lectura en todas las etapas educativas, además de desarrollar habilidades de alfabetización informacional y mediática, necesarias para desenvolverse críticamente en entornos digitales.

3.2.2. Plan de mejora y Memoria de autoevaluación

Como hemos mencionado, trimestralmente, y al finalizar el curso escolar, se realiza una medición de los objetivos del centro a partir de los indicadores previstos. Ello servirá para determinar los aspectos susceptibles de mejora y priorizar los objetivos que van a ser el foco de atención en el Plan de Mejora del Centro relacionados con el desarrollo de la competencia lectora.

El resultado del proceso de autoevaluación se plasmará, al finalizar cada curso escolar, en una Memoria de Autoevaluación. Este documento incluirá las siguientes conclusiones:

  1. Objetivos establecidos en el Plan de Mejora. Valoración del grado de consecución de los objetivos del centro previstos con respecto al grado de desarrollo de la competencia lectora del alumnado en su Plan de Mejora, a partir del análisis de los indicadores previstos en dicho Plan.
  2. Logros y dificultades. Descripción de logros y dificultades a partir del análisis de aquellas acciones implementadas en el Plan de Mejora vigente.
  3. Propuestas de mejora. Priorización de aquellos aspectos a considerar para la mejora de los procesos y de los resultados, que sirvan de base para la elaboración del Plan de Mejora para el próximo curso escolar.

Es importante destacar que no todos los centros tienen que tener planes de mejora de la competencia lectora, solo los que los necesiten; en caso de no tenerlos, se pueden aplicar las medidas generales de desarrollo de la competencia que mejor se adecúe a sus circunstancias para construir su Plan lector propio.

3.2.3. Programaciones didácticas

Una vez detectadas las necesidades del centro con respecto al desarrollo competencial y delimitados los objetivos del mismo en el Proyecto Educativo, se han de determinar las medidas organizativas y funcionales que permitan a la comunidad educativa alcanzarlos con garantías de éxito y continuidad.

Una de las decisiones que se toman y se registran en el Proyecto Educativo es la de determinar, además de los objetivos generales del centro, cómo se han de concretar las programaciones didácticas.

Será el Equipo Técnico de Coordinación Pedagógica, en el ejercicio de sus funciones, el órgano que coordinará la aplicación de lo determinado en el Proyecto educativo con respecto a los que en las programaciones didácticas de los distintos Ciclos o Departamentos didácticos del centro se refiere. De esta manera, se garantizará que el trabajo para el desarrollo de la competencia lectora esté debidamente organizada.

Estrategias metodológicas para el desarrollo de la competencia lectora:

Las estrategias metodológicas que mejor se adecúan al desarrollo de la competencia lectora deben enmarcarse en una planificación didáctica rigurosa, coherente con los principios de la pedagogía activa, el enfoque competencial del currículo y las finalidades propias de la educación. Estas estrategias han de ser diversificadas, contextualizadas y adaptadas al nivel evolutivo del alumnado, al tiempo que deben promover la autonomía, el pensamiento crítico y la transferencia de aprendizajes. A continuación, se exponen las principales estrategias metodológicas más eficaces para el desarrollo de dicha competencia:

  1. Lectura guiada y comentada. Se trata de una técnica que implica la intervención del docente como mediador activo durante el proceso lector. Esta estrategia consiste en la selección de textos adecuados al nivel lector del alumnado, la formulación de preguntas antes, durante y después de la lectura y la orientación hacia la identificación de ideas principales, inferencias, y estructuras del texto.
  2. Lectura compartida y cooperativa. En esta estrategia se propicia el trabajo en grupo, donde los alumnos intercambian impresiones, resúmenes y valoraciones sobre los textos leídos. Tiene como objetivos el de estimular la expresión oral y el respeto por la diversidad de opiniones, facilitar la comprensión a través del diálogo y promover la construcción compartida del conocimiento.
  3. Uso de organizadores gráficos. Los esquemas, mapas conceptuales, líneas del tiempo y diagramas de flujo permiten a los estudiantes visualizar y estructurar la información contenida en los textos. Esta técnica mejora la retención y recuperación de datos relevantes, facilita la identificación de relaciones lógicas y jerárquicas y favorece la síntesis y el pensamiento crítico.
  4. Talleres de lectura y escritura. Los talleres constituyen un espacio didáctico flexible en el que se trabaja de forma integrada la lectura y la producción de textos. A través de ellos, se desarrollan actividades como la creación de finales alternativos, la elaboración de reseñas, resúmenes y opiniones críticas y las dramatizaciones, adaptaciones o ilustraciones de textos.
  5. Técnicas metacognitivas. La enseñanza explícita de estrategias de comprensión lectora (como la formulación de hipótesis, el subrayado, el auto-cuestionamiento y la recapitulación) permite al alumnado tomar conciencia de su propio proceso lector, regular y evaluar su comprensión y desarrollar hábitos lectores autónomos y eficaces.
  6. Lectura extensiva y libre. Se trata de fomentar el gusto por la lectura mediante la selección de textos diversos (literarios, informativos, digitales, etc.) elegidos en función del interés del alumnado. Esta estrategia presenta las siguientes características: promueve la lectura por placer, contribuye al desarrollo de un hábito lector sostenido y amplía el vocabulario y el conocimiento del mundo.
  7. Integración de las TIC y entornos digitales. El uso de recursos tecnológicos (libros electrónicos, aplicaciones interactivas, blogs de lectura, foros, etc.) puede enriquecer significativamente la experiencia lectora al incorporar formatos multimodales que estimulan distintos canales sensoriales, fomentar la alfabetización digital y facilitar el acceso a una mayor variedad de contenidos.

3.3. DESARROLLO DE LA COMPETENCIA LECTORA A NIVEL DE AULA. DISEÑO DE SITUACIONES DE APRENDIZAJE

Una vez planificado el proceso de enseñanza aprendizaje en al programación didáctica, las decisiones se han de concretar a nivel de aula.

La adquisición efectiva de las competencias específicas de cada área o materia, descritas en el Anexo correspondiente de las órdenes que regulan el currículo, se verá favorecida por el desarrollo de una metodología que reconozca al alumnado como agente de su propio aprendizaje. Las situaciones de aprendizaje representan una herramienta eficaz para integrar los elementos curriculares mediante tareas y actividades significativas y relevantes para resolver problemas de manera creativa y cooperativa, reforzando la autoestima, la autonomía, la reflexión y la responsabilidad.

Estas deberán partir de experiencias previas, estar convenientemente contextualizadas y ser respetuosas con el proceso de desarrollo integral del alumnado en todas sus dimensiones, teniendo en cuenta sus potencialidades, intereses y necesidades, así como las diferentes formas de comprender la realidad en cada momento de la etapa, todo ello a través de situaciones educativas que posibiliten, fomenten y desarrollen conexiones con las prácticas sociales y culturales de la comunidad.

Las situaciones de aprendizaje deben plantear un reto o problema de cierta complejidad en función de la edad y el desarrollo del alumnado, cuya resolución creativa implique la movilización de manera integrada de los saberes básicos (conocimientos, destrezas y actitudes), a partir de la realización de distintas tareas y actividades, haciendo uso de materiales didácticos diversos.

El planteamiento deberá ser claro y preciso en cuanto a los objetivos que se espera conseguir y los saberes básicos que hay que movilizar. El alumnado deberá asumir responsabilidades individuales y trabajar en equipo en la resolución del reto planteado, desarrollando una actitud cooperativa y aprendiendo a resolver de manera adecuada los posibles conflictos que puedan surgir. De igual modo, se deben tener en cuenta las condiciones personales, sociales o culturales del alumnado, para detectar y dar respuesta a los elementos que pudieran generar exclusión.

El profesorado debe proponer retos que hay que resolver, bien contextualizados y basados en experiencias significativas. El alumnado, enfrentándose a estos retos, irá estableciendo progresivamente relaciones entre sus aprendizajes. A continuación se presenta a modo de ejemplo un esquema meramente orientativo de procedimiento a seguir para el diseño de situaciones de aprendizaje:

  1. Localización de un centro de interés. Buscar una situación o temática que para el alumnado se considere importante en su quehacer diario y resulte motivadora en sí misma.
  2. Justificación de la propuesta. La elección de la temática no puede estar falta de justificación. Debemos apoyarnos en los Objetivos de la etapa y en los Principios generales y pedagógicos para buscar los argumentos que den fundamento a la propuesta. Se trataría de tener claro el para qué se trabajará en el aula la situación de aprendizaje.
  3. Descripción sencilla y breve del producto final, reto o tarea que se pretende desarrollar.
  4. Concreción curricular: competencias específicas, criterios de evaluación, y saberes básicos.
  5. Secuenciación didáctica. Explicación breve de "cómo", "con qué", "cuándo", "dónde", etc., se va a desarrollar el proceso de enseñanza aprendizaje.
  6. Habrá que tener en cuenta en el diseño de la secuenciación didáctica, los principios y pautas DUA.
  7. Medidas de atención a la diversidad y a las diferencias individuales tanto generales como específicas, que se van a aplicar.
  8. Evaluación del proceso de aprendizaje. Para que la evaluación no se desvincule del marco curricular se tomará como referentes los criterios de evaluación de las diferentes materias curriculares, a través de los cuales se medirá el grado de consecución de las competencias específicas. Es importante asociar, de forma coherente y adecuada, distintos instrumentos de evaluación a los correspondientes criterios.
  9. Evaluación del proceso de enseñanza. Por último, aunque no menos importante, se debe dejar expresado el procedimiento para la evaluación de la práctica docente. En definitiva, diseñar una situación de aprendizaje requiere que desde los principios generales y pedagógicos de la etapa se alineen los elementos curriculares en favor del desarrollo de las competencias mediante la realización de tareas y actividades significativas y motivadoras, que se ajusten a las necesidades, las características y los diferentes ritmos de aprendizaje del alumnado.

Las estrategias detalladas aplicadas al aula se explicitan en el epígrafe 4 de esta guía.

3.4. BIBLIOTECA ESCOLAR

La biblioteca escolar, entendida como un espacio educativo y pedagógico integrado al Proyecto educativo de centro, desempeña un papel fundamental en el desarrollo de la competencia lectora del alumnado. Su contribución no se limita a la mera disponibilidad de recursos impresos o digitales, sino que se extiende a la planificación, implementación y evaluación de estrategias didácticas orientadas al fomento de la lectura, la alfabetización informacional y el pensamiento crítico.

La biblioteca escolar aporta un apoyo innegable al desarrollo integral del alumnado. En concreto en relación con la competencia lectora permite:

  1. Acceso equitativo a materiales de lectura. La biblioteca escolar proporciona al alumnado un acceso inclusivo y democrático a una diversidad de materiales —literarios, científicos, técnicos, informativos y lúdicos— que permiten desarrollar habilidades lectoras en distintos niveles (literal, inferencial y crítico), conforme al enfoque competencial de la enseñanza.
  2. Promoción del hábito lector. A través de actividades planificadas (clubes de lectura, encuentros con autores, campañas de animación a la lectura), la biblioteca favorece la motivación intrínseca hacia la lectura, lo cual es esencial para el desarrollo sostenido de la competencia lectora.
  3. Apoyo a la comprensión y análisis crítico de textos. El trabajo coordinado entre el profesorado y el personal responsable de la biblioteca posibilita el diseño de itinerarios lectores, guías de lectura y talleres de comprensión lectora que contribuyen a la mejora de la capacidad de interpretar y analizar textos en diversos géneros y formatos.
  4. Alfabetización informacional y digital. En un contexto donde la lectura crítica de información en medios digitales es esencial, la biblioteca escolar se constituye en un espacio formativo para la búsqueda, selección, evaluación y uso ético de la información, promoviendo una lectura crítica y autónoma.
  5. Integración curricular. La biblioteca escolar apoya de forma transversal las distintas áreas y materias del currículo, facilitando el acceso a textos adecuados al nivel educativo y al área de conocimiento, lo que fortalece la competencia lectora en contextos académicos específicos.
  6. Inclusión educativa y atención a la diversidad. Mediante la disponibilidad de recursos adaptados y estrategias de mediación lectora diferenciadas, la biblioteca escolar contribuye a la equidad educativa, asegurando que todos los estudiantes, incluidos aquellos con necesidades específicas de apoyo educativo, puedan desarrollar su competencia lectora.

Es fundamental para un correcto funcionamiento de la biblioteca escolar la figura del responsable de la biblioteca y la coordinación con el resto del profesorado, de manera que el docente responsable de la biblioteca, preferentemente con perfil lingüístico, debe coordinarse con el equipo docente y los órganos de coordinación didáctica para integrar las acciones lectoras en la programaciones didácticas. Esta coordinación asegura que las acciones desarrolladas desde la biblioteca estén alineadas con los objetivos curriculares y las necesidades lectoras del alumnado.

Por otro lado, en cuanto a la evaluación, la implementación de planes lectores coordinados desde la biblioteca permite establecer indicadores de seguimiento y evaluación (frecuencia lectora, niveles de comprensión, progresión en la autonomía lectora), lo que posibilita ajustar las intervenciones y verificar su impacto en la mejora de la competencia lectora.

Podemos concluir que la biblioteca escolar, cuando es concebida como un agente activo del proceso educativo, contribuye de manera significativa al desarrollo de la competencia lectora del alumnado. Esta contribución se materializa mediante el acceso equitativo a textos, la promoción del hábito lector, la alfabetización informacional y la integración curricular de la lectura. Todo ello en coherencia con el marco normativo vigente y en coordinación con el resto del equipo docente.