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Vicente Mazón nos abre la puerta de su biblioteca

Vicente Mazón

Vicente Mazón es profesor de Lengua Castellana y Literatura. Lleva veintisiete años desarrollando su labor docente en Extremadura y Andalucía. De ellos, los últimos veinte cursos ha estado destinado en el IES Pablo de Olavide, de La Luisiana (Sevilla), centro en el que ocupa el cargo de Director desde hace diecisiete años.

Desde la Consejería de Educación y otras instituciones se ha reconocido el trabajo realizado junto a otros profesores/as del centro en varios proyectos de innovación educativa, entre los que destacan:

•“En una galaxia muy cercana…” que ha recibido, también por parte de la Consejería de Educación, durante este curso el Segundo Premio Antonio Domínguez Ortiz a la Innovación Educativa.

•“Bajo el signo de la luz: la fundación de una utopía andaluza”, reconocido con el Primer Premio en la XVI edición de los premios Joaquín Guichot, en el curso 2013-2014.

•Primer Premio al Fomento de la Lectura en Centros de Educación Secundaria Obligatoria con el Proyecto “Invadidos por la lectura” en el curso 2017-2018; y finalistas en la VIII edición Premios Espiral de Edublogs en la modalidad de Biblioteca Escolar con http://bibliotecaiespablodeolavide.blogspot.com/.

Asimismo, ha intervenido en varias ponencias y jornadas de buenas prácticas desarrolladas en nuestra Comunidad y en el Principado de Asturias, destinadas a formar al profesorado o a debatir el papel de los distintos agentes en el ámbito de la educación. Pertenece al Equipo de Coordinación Pedagógica de ComunicA desde su primera convocatoria.


José María Gómez Delgado. Consejo de Redacción de Libro Abierto

-¿Cuándo nace la trayectoria de la Biblioteca del IES Pablo de Olavide y a qué necesidad vino a dar respuesta?

La Biblioteca del centro surge con la creación del IES Pablo de Olavide en el año 2000. En ese momento es un espacio enorme y vacío que empieza a llenar sus estanterías con la dotación mínima que envió la Consejería. En esos primeros compases me encargué de su coordinación e intentamos llenarla de actividad entre quienes teníamos cierta estabilidad en el centro. En la primera década de este siglo, con el interés de la Consejería por revitalizar las Bibliotecas Escolares, empezamos a recibir cantidades económicas respetables para adquirir fondos y mobiliario. Creo que es ese el momento en el que despega la Biblioteca del IES Pablo de Olavide como algo más que un espacio en el que se guardan los libros: por una parte, cambiamos su ubicación y la trasladamos a la antigua cafetería, lo que garantizaba que el alumnado pudiese acceder a ella en la hora del recreo; por otro lado, empezamos a desarrollar actividades que giraban en torno a la lectura de obras que servían como apoyo para la realización de semanas culturales en las que participaban todas las asignaturas y todos los grupos del IES. Después dimos el salto y esas lecturas, normalmente juveniles, se convirtieron en la base de tareas integradas de centro.

La idea que se escondía detrás de estas y otras actividades (de creación literaria o artística a partir de la lectura) era mostrar y demostrar a los chavales y al profesorado que la lectura no solo daba vida a los textos, sino que se podía convertir en un motor de innovación metodológica para todas las asignaturas, a la vez que permitía dar un giro al centro y hacía que el alumnado se convirtiera en el protagonista de su proceso de aprendizaje.

-Su centro obtuvo el primer premio “Buenas prácticas en Bibliotecas Escolares y Fomento de la Lectura” en 2018 otorgado por la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía. ¿Qué supuso para la comunidad este reconocimiento?

Desde el momento en el que la Biblioteca inició su andadura, el trabajo de la lectura en el IES ha cambiado muchísimo. Ha dejado de ser una cuestión exclusiva de los departamentos didácticos de las asignaturas de Lengua Castellana y Literatura y de Lenguas Extranjeras para alcanzar al resto. Para dar este salto, el PLC y su desarrollo fueron esenciales, por lo que como bien recoges en la pregunta, se entendió con claridad que el reconocimiento era para la comunidad: para el alumnado como verdadero protagonista de los muchos proyectos que parten de la lectura; para los docentes que saben adecuar el currículo al trabajo con las distintas modalidades de lectura; y para las familias, que participan activamente en nuestros proyectos.

La concesión del premio ha supuesto un apoyo importantísimo porque ratifica que vamos por buen camino para alcanzar una enseñanza de calidad y que se corresponda con los retos del nuevo siglo. Además, por qué no destacarlo, la dotación económica de este reconocimiento nos está permitiendo actualizar la Biblioteca, abrir espacios audiovisuales y de trabajo con las TIC y las TAC que de otras maneras no podríamos haber soñado, organizar talleres y encuentros con autores y autoras.

-En el Proyecto Educativo de su centro se recoge dentro de las líneas generales de actuación pedagógica “Uno de los ejes vertebradores para integrar en el IES la transversalidad será el trabajo mediante la metodología de Aprendizaje Basado en Proyectos o Tareas”. ¿Qué aporta vuestra Biblioteca Escolar a este enfoque metodológico del centro?

Como te apuntaba antes, la lectura está en el origen mismo del trabajo ABP en este centro. La lectura de novelas se convirtió en el elemento que generaba las ideas; a partir de una obra literaria, el profesorado de cada asignatura –con los criterios de evaluación por delante- generaba tareas intermedias para crear el producto final del proyecto que nos habíamos propuesto. Recuerdo uno de los primeros. Todo el IES leyó La catedral de César Mallorquí: la meta era convertir el centro en un museo sobre las catedrales, desde una perspectiva laica. Con ese reto, se abordaron estudios sobre el mal de la piedra, sobre la luz en el interior de los templos góticos, se construyeron maquetas a escala, se diseñaron vidrieras, el alumnado convirtió la novela en un cómic… En años posteriores trabajamos otras obras: para centrarnos en un tema más cercano a las asignaturas de ciencias, recurrimos a Ray Bradbury y a sus Crónicas marcianas. Y así, curso tras curso. Nos habíamos dado cuenta de que una novela podía ser un foco de interés que generaba currículo.

Como es lógico, en la fase de investigación para el desarrollo de los proyectos ABP, la lectura resulta indispensable para documentarse a la vez que ofrece modelos que se pueden imitar. En ocasiones el profesorado ha hecho una selección previa de las fuentes más interesantes y se las ha facilitado al alumnado; pero lo más habitual es que los chavales hagan un barrido de información en internet y en la Biblioteca.

-¿Qué estrategias considera fundamentales para que la Biblioteca Escolar constituya un pilar clave de las programaciones didácticas de las diferentes áreas?

Con independencia de que la norma establezca que tanto la lectura como las bibliotecas escolares deban aparecer en las programaciones didácticas, lo importante es que los docentes seleccionen textos concretos, sean completos o no, para una finalidad determinada. No se trata de rellenar páginas porque así lo establecen las leyes educativas. Lo realmente interesante es que la Biblioteca sea un espacio vivo, que se use y que también salga de esas cuatro paredes que rotulamos como “biblioteca” para llevar su contenido a las aulas. Hoy en día la Biblioteca es mucho más de lo que fue en décadas pasadas: internet debe formar parte de ella; pero, además, los textos, las creaciones del alumnado, sus trabajos de documentación (sean escritos o audiovisuales) tienen que estar entre sus estantes y ser accesibles a todo el mundo.

Evidentemente, y volviendo al principio, si pretendemos que la lectura tenga un peso importante en la realidad de las programaciones didácticas, no solo en el documento puramente burocrático, hay que conectarla con las asignaturas y hay que evaluarla de manera adecuada.

-El proyecto lector de su centro hace referencia a que “los libros pueden estar en las estanterías o en las aulas, pero la lectura debe transgredir esas fronteras físicas e invadir cada rincón de la vida del IES”. ¿Cómo podemos conseguir este objetivo tan necesario para nuestros escolares?

Para alcanzar esta meta, es necesario abrirse a la realidad del alumnado y de las familias. Los libros pueden convertirse en murales en las aulas, pueden dar pie a exposiciones en los pasillos del centro, deben dejar su huella tangible en el espacio del centro… pero deben ser los chavales quienes construyan ese reflejo de la letra en el espacio. Evidentemente, un centro educativo no puede encerrar el conocimiento de su alumnado en un examen y dejarlo ahí. Hoy en día resulta necesario dar difusión a los proyectos de nuestros adolescentes, hay que mostrarselos a las familias y al entorno: en ese sentido las redes sociales (con las lógicas medidas de seguridad) nos facilitan la labor. En nuestro caso disponemos de numerosos canales a través de los que difundir los documentales, reportajes, animaciones, cortometrajes, cómics, videopoemas, booktrailers… en los que el alumnado vuelca su creatividad para ganar en autonomía y madurez personal. Antiguamente la lectura fluía de la página a la imaginación; en algunos casos podía continuar en nuevas páginas: en esta época, la lectura puede cobrar muchas más formas de vida. Cualquier chico o chica dispone, al menos, de un dispositivo móvil. No hace falta mucho más para saltar esa frontera.

-En el Proyecto Educativo de su centro se vincula la Biblioteca Escolar al PLC, un binomio que sin duda puede transformar un centro a nivel pedagógico. ¿Cómo se complementan ambos motores de dinamización?

Creo que resulta imposible romper esa ecuación: la Biblioteca nutre el PLC y el PLC da herramientas, destrezas para aproximarse en profundidad a la Biblioteca. Nuestro PLC marca las pautas metodológicas del centro, da las líneas maestras para crear unos acuerdos comunes de evaluación y una serie de instrumentos a la que vincularla. En el Proyecto Educativo se recogió por consenso en su momento que en cada asignatura el alumnado haría como mínimo una exposición oral con apoyo TIC al trimestre (en el caso de materias con menor carga horaria serían dos en el curso); se realiza, al menos, un trabajo de investigación trimestral individual (con las fases de lectura, documentación, filtrado de la información, bibliografía… que eso supone); otro más en trabajo cooperativo que solemos vincular a nuestras tareas o proyectos integrados… Te cito solo algunos ejemplos. Esta manera de trabajar supone, lógicamente, una limitación del número de exámenes en favor de instrumentos en los que el alumnado refleja de manera más evidente el progreso de su proceso de enseñanza-aprendizaje: el trabajo por borradores, el portfolio digital nos parecen mucho más enriquecedores.

-La apertura al entorno de las Bibliotecas Escolares es un objetivo prioritario, ¿de qué modo se aborda este aspecto desde el IES Pablo de Olavide?

Cuando recibimos a las familias en las reuniones de tránsito, conservamos la costumbre de mostrarles el centro como antes se enseñaba la casa a quien te visitaba. Al llegar a la Biblioteca les recordamos que está al servicio de la comunidad educativa, no solo del alumnado y que pueden solicitar préstamos sin problemas. Más allá de eso, a través de las redes sociales y los canales del IES les hacemos llegar el trabajo del alumnado en torno a la lectura, los talleres que desarrollamos, los encuentros con autores o autoras, las recomendaciones de libros…

Quizá el hito más importante en la proyección de la Biblioteca de nuestro centro en La Luisiana y El Campillo haya sido la creación del Certamen de relatos Pablo de Olavide que este año llega a su novena edición y se ha consolidado como uno de los más importantes en el panorama nacional. El certamen surgió como una propuesta del IES al ayuntamiento y desde ese momento se ha convertido en la fiesta de la cultura en el municipio: el jurado, para que te hagas una idea, está integrado por una treintena de personas de diferentes ámbitos de las dos poblaciones (antiguos alumnos y alumnas, representantes de las familias, docentes, asociaciones…).

Este año estamos trabajando un proyecto de difusión de la poesía que dará sus primeros frutos en las redes sociales a partir de marzo y que pretende acercar este género a toda la comunidad educativa y al resto del mundo.

-¿Qué último consejo podría ofrecer a todos los centros que se están iniciando en la transformación de la Biblioteca Escolar como el eje de dinamización del centro a nivel comunicativo, investigativo, literario, etc?

En educación no podemos andar con miedo, hay que ser valientes y tomar las riendas de la vida de los centros. En ese sentido, la Biblioteca es un arma cargada de posibilidades y tenemos que convertirla en punto de encuentro y en recurso cotidiano para todos los docentes, por encima de las asignaturas.

No podemos pasar por alto las ideas del alumnado, tenemos que consultarlos, escuchar sus propuestas, porque suelen ser más creativos y ver las cosas con mayor claridad que nosotros. Y, por supuesto, hay que transformar la Biblioteca en algo más que en un espacio, debe ser el canal de difusión de los proyectos de los chavales, de la labor del profesorado y acoger a todos los sectores de la comunidad educativa.

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