Tipos de contratos

Existen cuatro tipos de contratos regulados por la normativa, cada uno de ellos con sus características y particularidades propias: indefinido, temporal, para la formación y el aprendizaje y contrato en prácticas. Es competencia del Estado la regulación de los mismos.

Contrato indefinido

Se concierta sin establecer límites de tiempo en la relación laboral, es decir, respecto a la duración del contrato. El contrato podrá ser verbal o escrito y celebrarse a jornada completa, parcial o para fijos discontinuos, con las distintas especialidades recogidas en la legislación vigente, a tenor de las características de la persona empleadora, empleada o actividad.

Contrato temporal

Tiene por objeto una relación laboral entre la persona empresaria y trabajadora por un tiempo determinado. Esta modalidad podrá concretarse a jornada completa o parcial, además de formalizarse por escrito. No obstante, podrá ser verbal cuando en la situación de eventual por circunstancias de la producción, la duración del mismo sea inferior a cuatro semanas y la jornada completa.

Contrato para la formación y el aprendizaje

Esta modalidad contractual combina procesos de formación y aprendizaje tanto en el centro de trabajo como en el formativo, de modo que la persona trabajadora que carezca de conocimientos previos para el puesto, adquiera una formación durante el desarrollo de una actividad retribuida en una empresa. Para poder hacer uso de este tipo de contratos, la empresa debe contar con autorización de la actividad formativa.

Aspectos formativos del contrato para la formación y el aprendizaje

Contrato en prácticas

Este contrato podrá concertarse con personas en posesión de título universitario o de formación profesional de grado medio o superior o títulos oficialmente reconocidos como equivalentes. En esta modalidad contractual, la persona trabajadora obtiene la práctica profesional adecuada al nivel de estudios cursados.

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