Consumo responsable

La filosofía del consumo responsable concibe el consumo como una oportunidad para defender una serie de valores ecológicos, sociales y humanos, y quiere que tomemos consciencia de que cuando consumimos un producto estamos dando implícitamente nuestro apoyo a las prácticas de producción utilizadas para ponerlo en el mercado.

Criterios y principios del consumo responsable

La persona consumidora y usuaria responsable es aquella que, además de conocer sus derechos, se guía por criterios sociales y medioambientales para contribuir a un entorno favorable para la colectividad, y garantizar un consumo con el menor impacto posible del medio ambiente que mejore la calidad de vida.

El consumo responsable se basa en:

  • Consumir menos
  • Consumir de forma crítica y razonada
  • Consumir de forma solidaria
  • Consumir de forma respetuosa con el medio ambiente

El objetivo último persigue transformar el consumo en un acto de ciudadanía, ayudando a las personas productoras y distribuidoras que colocan una serie de principios éticos por encima de la obtención de un mayor beneficio económico.

Ocho preguntas que debemos hacernos

  • ¿Quién ha producido lo que compro?
  • ¿En qué lugar y circunstancias?
  • ¿Ha sido el proceso de producción respetuoso con el medio ambiente?
  • ¿Tengo la certeza de que no hay trabajo infantil en la producción?
  • ¿Se ha respetado la dignidad de los trabajadores y trabajadoras?
  • ¿Han recibido un salario justo?
  • ¿Está sobre-envasado o lleva el mínimo envase necesario?
  • ¿Se utiliza parte de los beneficios para iniciativas sociales?

Consejos prácticos

  • Compra alimentos locales y de temporada.
  • Elige productos frescos en lugar de procesados y evita los productos con un embalaje excesivo.
  • Coloca placas térmicas o solares para calentar el agua de casa.
  • Ahorra energía y utilízala de forma eficiente (apaga completamente los electrodomésticos, utiliza bombillas de bajo consumo, etc.).
  • Camina en lugar de coger el coche; usa la bicicleta y los transportes públicos.
  • Mantén en buen estado las instalaciones para que no haya fugas.
  • Ahorra gastos innecesarios con gestos sencillos como poner el lavavajillas o la lavadora sólo cuando estén llenos.
  • Lleva los productos que tengan vida útil a comercios de segunda mano. También puedes regalarlos a organismos sociales como albergues o asociaciones benéficas.

En general, se trata de aplicar la regla de las 3R: reducir, reutilizar, reciclar.

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