Pablo Acevedo

Córdoba

Doctor en Literatura Española por la Universidad Complutense de Madrid, donde asimismo es Licenciado en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada (tras realizar los cursos de doctorado en la Universidad de Granada), y Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Córdoba. Su obra poética incluye hasta la fecha los libros Onirisma (Dauro, 2001), Cazamariposas (Calima, 2006), Estrella varada (Polibea, 2012) y Los oficios (Devenir, 2015). Profesor de Lengua Castellana y Literatura e investigador del proyecto «Góngora y el gongorismo» de la Universidad de Córdoba, es también autor del ensayo monográfico Estética del Caos. Una aproximación al concepto romántico de ironía (Barcelona: Carena, 2019).

Fotografía: © Cátedra Góngora


Obras:

«Libro surrealista —en el más amplio y noble sentido del término— y por tanto libro barroco. Pablo Acevedo practica una alquimia sustentada en algo muy anticuado que se llama magnificencia léxica. Su poesía es la trascendencia trascendida, la asunción de nuestro misterio y la resignación ante nuestro futuro. Bienvenido a la chabola del genio.» (Joaquín Roses, Catedrático de Literatura Española e Hispanoamericana en la Universidad de Córdoba)

Poesía
Adulto

«Los oficios es un libro sorprendente de poesía, y de poesía sorprendente; ofrecimiento que uno recibe a la vez con extrañeza y con esa inquietud que provoca lo verdadero. Un libro de poesía inquietante, largamente madurado, en que el poeta, disimulado detrás de las apariencias que varias actividades le confieren (el sereno, el cazador, el vendimiador, el pastor, el doctor en tinieblas y otros) se ofrece en su más escuálida esencialidad de poeta solitario, disconforme, sufridor, clarividente e inquisidor de los misterios del mundo. Los oficios es un libro que desentona entre los libros de poesía actual porque su actualidad no encaja en nuestra contemporaneidad. Pablo Acevedo camina con los desconcertados, inadecuados, inadaptados, disconformes; con los desplazados, los transterrados, los que conllevan en sí la soledad innata. Busque el lector en este libro la creatividad del lenguaje que aparece en los poemas y no como hallazgos casuales, sino como resultado de alta sabiduría y calidad poética. Un libro eminente, por lo que dice y por su manera de decir, donde la revelación se une a la consciente labor de la escritura. Poemas anclados en orillas hasta ahora inexploradas.» (Arcadio Pardo, poeta)

Poesía
Adulto

«Estrella varada es un libro que hay que leer teniendo en mente las imágenes magníficas del epígrafe inicial de Gérard de Nerval: la torre abolida y el sol negro de la melancolía. Con decisión hay que señalar que Pablo Acevedo es un romántico del siglo xxi que no duda en construir sonoros endecasílabos («La canción del timonel -II-», por ejemplo) herederos de los antiguos padres —Garcilaso, Góngora—. El poeta no da tregua al lector: lo derrama. Poemario tan emocionante como este —tan contundente— [instaura] la lucidez del Reino de lo no. Allí habrá comenzado para usted, lector inocente, el verdadero, duro goce que proporciona este viaje.» (Juan Carlos Chirinos, escritor)

Poesía
Adulto

Gestada en el espíritu filosófico que despuntaba en el ocaso de la Ilustración, la ironía romántica no se reduce al despliegue de una poética intersticial en torno a las figuras del ingenio (ironía retórica, paradoja, oxímoron, dilogía...), sino que designa el principio a partir del cual la poesía moderna expresa una nueva actitud ante el problema de la existencia. En el presente ensayo, su autor examina dicho concepto tal como fue formulado en el seno del Frühromantik o primer romanticismo alemán. Disolvente de aquella química espiritual que hizo posible la estética del caos en que se instala el proyecto literario moderno, la ironía romántica constituye nada menos que la categoría que cimenta y corona dicho edificio, erigido sobre la disociación entre el poder y el ser; entre el enceguecido anhelo y la humillante certeza de la limitación; entre el exceso de espíritu (que la ironía erotiza para salvar el peligro de la glaciación racionalizadora) y la plétora de vida (que aquélla ennoblece infundiéndole una intensa conciencia de sí). La ironía romántica se postula entonces como el resorte motriz de la modernidad estética y como el fundamento de coherencia que subsume la gran variedad de tendencias que la conforman. De ella resultan, además, otras dos categorías primordiales: el humor, como corolario afectivo de una ironía cordial, y el juego, como infinita relación y variación de fuerzas intelectuales o emotivas.

Ensayo
Adulto

He aquí nuestra lepidopterolatría numínica. El poeta se afana y ufana en perseguir imágenes visionarias, o bien las atrae hacia la antorcha que le iluminará desde la muerte. Mariposa prendida —atrapada— en la red; mariposa prendida —encendida— en la llama: imagen reminiscente del Ser, fulgor que se desprende de nuestra intuición al contacto con el ángel trascordado que fuimos. La imagen como papiliofanía, símbolo sublimatorio por excelencia, expresa la ebriedad del yo y la subjetividad triunfante sobre el principio de realidad. No sólo se trata, como en el Surrealismo, de pescar con redes barrederas en las simas oceánicas del subconsciente, o de la búsqueda freudiana de un perdido yo (anamnesis), sino de la persecución de un luminoso objeto de deseo que expulse la conciencia del letargo de su ipseísmo.

Poesía
Adulto