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Intervención del presidente de la Junta en la presentación de la Red de Mujeres Rurales y Urbanas

11/03/2011
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Muchas gracias por invitarme a participar en este acto y por dejarme compartir con todas vosotras algunas ideas. Tenéis mucho que decir y, yo, mucho que escuchar. Considero políticamente que si la libertad es una necesidad sin la que no podemos vivir, la igualdad es nuestra patria. Creo en la igualdad tanto como detesto la desigualdad.

Estamos aquí para compartir esta iniciativa, la red de mujeres rurales y urbanas de distintos territorios españoles es un espacio para intercambiar iniciativas sociales; para  generar proyectos económicos; para potenciar el papel de la mujer como agente de desarrollo. Se trata, en definitiva, de sumar fortalezas y coordinar esfuerzos. Y de hacerlo desde la capacidad de actuación que permite el asociacionismo.

Pero lo que hace más valiosa esta iniciativa es la causa común que os sirve de vínculo, la que más os une: avanzar en la igualdad efectiva entre hombres y mujeres. La igualdad no solo consiste en tener los mismos derechos, sino también en gozar de las mismas oportunidades y del mismo trato y respeto social y económico.

Por eso la lucha por la igualdad es una lucha inacabada, que se libra día a día con voluntad, conciencia y con actuaciones efectivas como la que representa también esta gran red de mujeres y territorios.

A lo largo de estos últimos años se ha avanzado mucho en este camino hacia la igualdad. Pero, si me lo permitís, os diré que para seguir avanzando es mejor atender a lo que todavía falta por hacer y seguir haciendo camino para con iniciativas como ésta, ganar en oportunidades. Como dice el primer punto de vuestro manifiesto aún persisten brechas y obstáculos que vencer.

Es verdad que el avance ha sido muy importante. En todos los sitios. Mayor incluso en el medio rural porque éste ha sido siempre el ámbito donde la doble jornada que tradicionalmente ha tenido que desarrollar la mujer sin el reconocimiento social o económico se convertía en triple jornada: Había que compatibilizar el trabajo en las pequeñas explotaciones familiares sin el reconocimiento de la titularidad compartida, con el de jornalera y el de la crianza de los hijos.

La situación actual ha mejorado sensiblemente; las cosas ya no son como antes. Pero conviene recordarlas porque muchas de las que hoy estáis aquí, muchas de aquellas madres con triple jornada, habéis sido las impulsoras, las protagonistas de este cambio.

Queda, sin embargo, mucho por hacer. Teresa y Carmen lo han dicho de forma muy expresa: El desarrollo sostenible de los territorios pasa por la mejora de la situación y posición de las mujeres.

Sin duda: La igualdad es, sobre todo, una apuesta de futuro porque es una apuesta para un nuevo modelo de desarrollo, un nuevo modelo de crecimiento económico, para una nueva forma de sentirse ser social. Y es que la desigualdad además de ser injusta es un disparate económico.

De ahí que la igualdad de oportunidades no sólo sea una lucha por una causa, que lo es, sino que es también un argumento económico y una condición necesaria para conseguir más crecimiento y  mejor empleo. Sin una igualdad efectiva estaremos malgastando recursos y capacidad.

En este sentido, la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación destaca en su último informe la existencia de importantes motivaciones económicas para invertir en igualdad.

La FAO concluye que si las mujeres tuvieran el mismo acceso a los recursos productivos, a la organización de la producción y a las decisiones estratégicas que los hombres, podrían incrementar el rendimiento de las explotaciones agrícolas en un 20-30%.

De hecho, el 70% de la producción alimentaria mundial está en manos de las mujeres. Ellas han tenido y tienen aún en un gran número de países un papel esencial en la elaboración artesanal y el comercio de alimentos a pequeña escala. Sin embargo, no están presentes en la toma de decisiones.

Aún queda avanzar en ese empoderamiento que hará que la mujer asuma responsabilidades por ella misma, sin tutelas, sin servidumbres, poniendo solo su trabajo, su inteligencia en el medio rural y en el medio urbano.

Hoy, cuando hablamos del medio rural, de su desarrollo, de su inclusión en un nuevo modelo económico, no solo estamos hablando de la agricultura y la ganadería. Pero no podemos dejar de hacerlo porque la base productiva más importante del medio rural sigue estando en la tierra, en los recursos naturales y en la sabiduría que tengamos para explotarlos.

Por eso quiero deciros que en Andalucía, como también en otras muchas comunidades autónomas, la agricultura es y tiene que seguir siendo un sector estratégico. Constituye una importante fuente de empleo, sostiene la población en el territorio y es la base del  desarrollo rural.

En estos momentos en Europa se negocia la reforma de la Política Agraria Común, con el objetivo de lograr una agricultura más dinámica, competitiva y eficaz, que estimule el crecimiento, pero también que mantenga el desarrollo rural, que conserve el medio ambiente, que luche contra el cambio climático, que haga un aprovechamiento integral de los recursos.

Aquí en Andalucía hemos alcanzado una posición común con organizaciones agrarias que hemos trasladado al Ministerio, y no decimos gran cosa porque partimos de lo que dice la Comisión Europea y queremos demostrar que en Andalucía cumplimos y queremos cumplir esos objetivos de la Unión Europea. Con nuestras producciones tradicionales: con el olivar, con la dehesa con los regadíos.

Queremos seguir haciéndolo, pero queremos también que todos y todas nos demos cuenta de que las rentas agrarias dependen también del precio y de que hay quien impone precios que paga el consumidor y no percibe el productor.

Queremos compensar esa cadena sabiendo que la renta de un agricultor es el precio que le pagan por su producto.

Naturalmente que hace falta unión, unidad, asociacionismo fuerte y también mejorar, producir de forma más eficiente, innovar, todo eso, pero necesitamos que cuando alguien produce productos agrarios reciba la compensación justa a su esfuerzo.

En Andalucía hemos demostrado, con los lógicos problemas de recorrido, que, desde una agricultura competitiva y moderna, somos capaces de impulsar procesos de desarrollo en el medio rural que han conseguido mantener de forma admirable la población en el territorio.

Hemos conseguido que nuestros pueblos sigan vivos y que, aun en las dificultades, encuentren siempre una puerta hacia el futuro. Hace 30 años Andalucía contaba con 770 municipios. Hoy son 771.

En este tiempo que coincide con el tiempo en que Andalucía goza de autonomía plena, se ha producido una importante transformación de nuestros pueblos: se han mejorado los servicios públicos, hemos avanzado en comunicaciones y telecomunicaciones, se han generado nuevas oportunidades.

Con ello se ha diversificado su actividad económica y, junto al sector agrario, se han desarrollado otros entramados económicos de empresas relacionadas con la industria auxiliar, con los servicios, con el turismo, que impulsan el desarrollo y el empleo en Andalucía. Y en ese cambio tenéis mucho que ver las mujeres. Porque sois la clave del desarrollo.

Antes os hablaba de que muchas de vosotras habéis sido protagonistas de este cambio. Con el sufrimiento de haber vivido una niñez y una juventud sin tiempo para pensar en vosotras mismas y en vuestro futuro.

Fuisteis las que sin tener oportunidad educativa, social o económica, siempre con mucho trabajo no reconocido ni retribuido, sin cotización a la seguridad social, disteis toda una vida para que vuestros hijos y vuestras hijas tuvieran las oportunidades que no tuvisteis vosotras.

Vuestra movilización y vuestro empuje ni son anónimos ni pueden serlo ni queremos que lo sean, porque ha supuesto una mejora para la siguiente generación. Pero sobre todo ha supuesto una contribución excepcional, un avance importantísimo, para Andalucía en su conjunto.

Las políticas de desarrollo rural, las mejoras de las infraestructuras, la comarcalización de la sanidad, la extensión de la educación obligatoria, la atención a las personas mayores o con discapacidad, ha supuesto mucho en este avance, pero nada comparable con vuestra movilización, vuestra conciencia de que la situación era injusta y vuestra voluntad de cambiarla, que han sido los principales motores del cambio. Lo habéis hecho desde el asociacionismo y desde vuestro amor a la tierra.

Todo ello ha impulsado el desarrollo rural y ha roto esa dinámica que identificaba en los años sesenta progreso y desarrollo con emigración, hacinamiento y chabolismo urbano, y con despoblamiento del medio rural.

En las dos últimas décadas los Grupos de Desarrollo Rural de Andalucía han puesto en marcha más de 23.000 proyectos.

La inclusión de la perspectiva de género en la política de desarrollo rural ha contribuido a crear un contexto favorable para avanzar en la plena integración de las mujeres. Así hemos iniciado un camino hacia una forma de entender la economía basada en la igualdad.

La experiencia de los Grupos de Desarrollo Rural, con sus problemas, con fracasos puntuales, es una experiencia muy positiva. Nos permite mirar al futuro siendo conscientes de la capacidad que tenemos a nivel local para generar oportunidades y mejorar nuestra calidad de vida.

Hemos dado valor económico a muchos bienes del medio rural que estaban ahí pero que no se rentabilizaban como fuente de riqueza. Se ha diversificado el empleo y las nuevas tecnologías tienen que seguir aumentando las oportunidades.

De esta crisis saldremos como hemos salido de las anteriores. Pero en esta ocasión no se trata solo de salir de la crisis. Tenemos que salir haciendo las cosas de otra manera. Y cuando decimos que hay que cambiar el patrón de crecimiento, lo que queremos decir es algo que se entiende perfectamente en el medio rural: Queremos decir que la especulación no puede ser más importante que la producción. Que lo importante es producir y no especular. Que los precios de los productos deben medir la utilidad y el valor de los bienes y no la especulación de los mercados.

Salir de la crisis nos exige dar más importancia al valor trabajo que al valor capital. El valor trabajo es el que mide todo, cierto, lo medía en los economistas clásicos. El primer movimiento económico se llamaba fisiocracia porque decía que el valor era la tierra, luego llega el mercantilismo y capitalismo puro. No, el valor es el trabajo.

Eso nos exige ir a una economía basada en el conocimiento, en la capacidad, en la aportación del ser humano, ese es el valor que tenemos que dar en el cambio. El valor debe siempre venir de la aportación del ser humano, del conocimiento, el saber hacer, el trabajo de hacerlo y el trabajo de comercializarlo.

Y para eso es imprescindible que se mida por igual a hombres y mujeres, porque si el valor es el conocimiento y el conocimiento lo tiene la masa de la población, no aprovechar la mitad de la población, es un despilfarro.

Por eso no puede haber discriminación, tiene que haber igualdad de oportunidades para unos y para otras.

Aun queda mucho por hacer en materia de participación de las mujeres en órganos de decisión, tanto en el ámbito rural como en el urbano.

Mucho aún que avanzar en corresponsabilidad social para hacer que hombres y mujeres puedan compatibilizar la vida familiar y laboral. No se trata de ayudar a la mujer, se trata de compartir. Una batalla que es la de la igualdad de oportunidades.

La Red de Mujeres Rurales y Urbanas ha de ser un altavoz para poner de manifiesto que todavía hay resistencias culturales, que todavía hay chistes, y hay machismo y hay neomachismo.

Todos esos problemas, esos obstáculos, hay que denunciarlos y recordar a la sociedad y decirle claramente que el feminismo no persigue sino la igualdad entre hombres y mujeres.

La brecha de género no una invención, aunque algunos lo digan. Algunos hacen chistes y columnas maravillosas que lo único que muestran es su estulticia. Es verdad que hay intereses y conductas sociales ancladas en un orden patriarcal.

Esa brecha tenemos que suprimirla, en primer lugar en la educación, que se está consiguiendo o casi se ha conseguido. Os he dicho muchas veces que el futuro económico es el conocimiento, es decir, en la educación. Cuanto más gente mejor formada, mejor país tendremos, mejor Andalucía, mejor España.

Por lo tanto, en la educación, igualdad plena. Por eso digo siempre que la mejor inversión económica del mundo no es una carretera, ni un centro de salud, es una beca para aprovechar la capacidad de quien la tiene y no tiene recursos.

La segunda brecha que hay que romper es la del desarrollo de la carrera profesional. El otro día leía, en los datos de Seguridad Social, cómo en España hay un número determinado de administrativos, hay más administrativas que administrativos, sin embargo, los que sabéis cómo se hacen las tablas en la Seguridad Social: Grupo tres, jefes administrativos; Grupo cinco, oficiales administrativos, Grupo siete, auxiliares administrativos. Habiendo muchas más mujeres que hombres administrativas, hay muchos más hombres jefes administrativos que jefas administrativas. Y hay muchas más mujeres auxiliares administrativas que hombres.

Es decir, puedes tener mejores credenciales, una carrera mejor, pero luego, la carrera profesional no es igual.

Por eso es necesario igualdad ante la ley e igualdad en las oportunidades. Esas son las dos brechas que tenemos que romper: la de la educación, que se está ganando, y la de las oportunidades en el desempeño de la carrera profesional. Por supuesto, en la administración que es más fácil: tenemos una consejera de Presidencia, una de Hacienda, una de Obras Públicas, una de Agricultura. Pero también en el sector privado.

Es imprescindible que eliminemos esa brecha y no es nada difícil si no nos desviamos del camino y no fragmentamos una causa común.

No tiene que haber más que complicidades, no se exige que se piense de la misma manera, se exige simplemente que escuchemos la igualdad. Eso es muy importante.

La misma naturaleza de la Red de Mujeres Rurales y Urbanas: su carácter virtual y el desarrollo de las capacidades vinculadas a las nuevas tecnologías tiene que convertirse en un gran aliado para avanzar en igualdad.

Esta Red es una fuente de posibilidades de negocio y de comercialización de bienes y servicios. Un escaparate para mostrar al mundo la competencia de los recursos humanos y la calidad de los bienes y servicios que generan las mujeres a nivel local.

Es un foro privilegiado para intercambiar experiencias y fomentar el diálogo entre el medio urbano y rural. Una red para hablar y entenderse, para conectarse, para enriquecerse y hacer crecer a la sociedad, para ser cada vez más iguales.

Felicidades por la iniciativa y les deseo un fructífero trabajo, que siempre contará con el respaldo de las Administraciones públicas comprometidas con la igualdad de oportunidades.

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