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Intervención del presidente de la Junta en la reunión del Grupo Parlamentario Socialista

12/09/2012
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El sábado tuvimos una reunión parlamentaria en Córdoba en la que todos estuvisteis presentes, y en la que repasamos el temario más importante de este curso político.

Quiero empezar por lo que ocurrió ayer. Ayer en Barcelona hubo una manifestación multitudinaria convocada en defensa de la independencia de Cataluña.

Haríamos muy mal en restar importancia a este acontecimiento. Haríamos muy mal en no ser conscientes de que toda expresión de malestar o de reivindicación exige de los representantes políticos un doble esfuerzo:

· Uno, primero, de saber escuchar, entender y comprender.

· Y otro, segundo, de tratar de encauzar vías de diálogo y de entendimiento para encontrar soluciones consensuadas a una reivindicación o un malestar ciudadano.

Lo peor que podría ocurrir es que los representantes políticos nos situáramos en posiciones antagónicas e irreconciliables. Y me temo que habrá quienes se esfuercen también en hacer de esta situación una batalla dialéctica que impida encontrar una salida constitucional, democrática, justa y equitativa para el conjunto del país.

- La manifestación de ayer es relevante, muy relevante, de lo que está ocurriendo en los últimos tiempos.

- Vengo expresando mis temores, desde hace años, de que la crisis pueda poner en peligro los dos consensos básicos que anudaron el lazo constitucional en 1978: El modelo social y el modelo de Estado.

- Tantas voces diciendo tantas veces, y en tantos sitios, que el Estado de Bienestar y el Estado de las Autonomías son inviables sin mostrar caminos alternativos y sin preocuparse de forjar consensos, nos han llevado a una situación de vacío en nuestro modelo de convivencia enormemente peligroso.

- La crisis ha alterado muchas cosas que debemos recuperar desde la política.

- La manifestación de Barcelona de ayer es un hecho muy importante en términos políticos; por eso convendría que, antes de plantear qué hacer, intentáramos saber por qué hemos llegado a este punto; podríamos citar algunas razones.

La existencia de un sentimiento nacional que ha ido creciendo hacia posiciones más radicales e independentistas como consecuencia de no haber conseguido un estatus diferenciado al del resto de las comunidades autónomos. Y en esto tiene mucho que ver el proceso de reforma del Estatut que supuso, indebidamente, una división radical e innecesaria en el conjunto de España y que frustró muchas de las expectativas que había concitado.También tiene mucho que ver en todo esto la política de recortes y la falta de financiación de la Administración que ha desembocado en la utilización de la figura del rescate en términos peyorativos como elemento de humillación, por unos, y de expolio, por otros.

Ha sido fácil en este caso volver a reproducir el debate sobre el pacto fiscal y las balanzas fiscales y transmitir la sensación de que sin la solidaridad con el resto de España, Cataluña no habría precisado rescate ni habría tenido que hacer tantos recortes.

Otras causas de esta evolución del sentimiento independentista puede encontrarse en circunstancias sociológicas que sería largo y complejo de enumerar.

Y, por último, creo que ha habido una radicalización del discurso de los representantes políticos que ha supuesto una menor posibilidad de acercar posiciones.

Es tiempo del diálogo y del entendimiento. Es tiempo del mandato representativo. Es tiempo de que los representantes políticos no busquen aliados entre la población para fijar posiciones irreconciliables, como puede ser la de la independencia que rompería en dos la sociedad catalana, sino que traten de encontrar posiciones de entendimiento que permitan una coincidencia de todas las posiciones en discusión. Y es tiempo por tanto de reforzar el consenso constitucional.

La clave de la respuesta política no puede ser otra que la Constitución, y desde ella y a partir de ella reforzar, y no debilitar, los consensos que nos han permitido los años más prósperos y la convivencia más integradora de nuestra historia.

Desde Andalucía, y lo haremos en la Conferencia de Presidentes el próximo 2 de octubre, que será una buena oportunidad para manifestarlo, queremos reforzar nuestra voluntad de avanzar en un modelo que hemos llamado Estado de las Autonomías que es un federalismo cooperativo que, reconociendo las peculiaridades de cada Comunidad Autónoma, respete la igualdad de todos los españoles vivamos donde vivamos.

El actual modelo de financiación se está aplicando mal. Y se está aplicando mal en perjuicio sobre todo de Andalucía, la Comunidad Valenciana, Castilla-La Mancha y Canarias. La próxima semana tendré un encuentro con el presidente de Canarias porque creo que hay que activar ya los mecanismos previstos en la ley que están permitiendo que Andalucía esté percibiendo recursos por debajo de la media.

-Queremos que la aplicación del modelo cambie o que cambie el modelo.

-Queremos también que la financiación del déficit tenga en cuenta las funciones públicas que desarrollan las distintas Administraciones. No se trata de decidir el déficit de cada uno sino de en qué debemos gastar prioritariamente.

Cinco años de crisis dan para replantearse las políticas económicas que hemos venido desarrollando. Nos deben hacer ver lo que es obvio: que la zona del euro registra cinco años después crecimientos negativos, que además de los países a los que nos señalan con el dedo, otros países como Holanda, Bélgica Finlandia o el Reino Unido también tienen crecimientos negativos. Podemos ver también que países de la ampliación como Eslovenia, Malta o Chipre registran crecimientos negativos mientras que aquellos que no entraron registran crecimientos positivos y debemos comprobar también que los países que están en peor situación son los países que han sido rescatados.

A partir de ahí, uno sabe perfectamente que la economía, si no hay demanda, no funciona. Podemos ser muy sabios en teorías de oferta, pero si no hay demanda, no funciona. Si no hay quien compre, nadie vende.

El otro día se reunieron empresarios alemanes con españoles, porque la balanza comercial que arrojaba históricamente un gran superávit para Alemania ahora está equilibrada. Y no porque vendamos mucho más, sino porque compramos mucho menos. Al final, tanta política depresiva, que no tiene en cuenta la reactivación, el empleo y la demanda, termina perjudicando también la demanda. A toda la zona del euro.

Por tanto, el objetivo más importante va a ser sin duda la reactivación económica. No es posible mantener todavía hoy un debate que sea rescate sí o rescate no y menos aún hacerlo de forma peyorativa. La palabra rescate hace mucho daño al país y a las comunidades autónomas. No se trata de rescatar o no rescatar, sino de saber que no hay financiación ahora. Y, sin ánimo de hacer demagogia, aquellos que financian las situaciones coyunturales, o de tesorería, no financian ahora pero son financiados con el dinero de todos los españoles. Porque el primer rescate que hemos hecho ha sido el financiero.

En situaciones como ésta, lo que tenemos que empezar a pensar es que, o activamos la economía o empezarán a debilitarse los consensos que forjan el modelo de convivencia que tenemos en España. Por eso digo que la situación, además de tener y plantear problemas económicos de enorme magnitud, plantea problemas políticos y sociales tan graves como los económicos.

Un estado de excepción económico como el que vivimos no puede llevar a un estado de excepción político. Porque tenemos el marco adecuado, que es la Constitución y los Estatutos, que nos han de permitir salir de la crisis.

Quiero decir, al inicio de este periodo de sesiones, que todo aquello que sirva para fortalecer la imagen de Andalucía y de España vamos a defenderlo. Por eso, en clave nacional, no es el momento de debatir si la oposición es más o menos contundente. Porque la oposición ha de ser útil para los ciudadanos.

Vamos a ver, en términos nacionales, cómo podemos conseguir del Gobierno un mayor equilibrio en el reparto del déficit y un camino hacia la estabilidad y la consolidación fiscal que no deprima tanto la economía. Y vamos a tratar también de conseguir aquí en Andalucía poder forjar el gran Pacto por Andalucía del que hablamos en julio, planteando lo que creo que es más importante en estos momentos: fortalecer los consensos sobre el modelo de convivencia, no empezar a abrir grietas sobre la convivencia que no nos servirían para nada.

Es el tiempo del mandato representativo, de conciliar los intereses y también de saber que el modelo autonómico no se establece en Madrid ni en Cataluña, sino en toda España. Y que la periferia, como dicen en Madrid, es tan importante como el centro.

Y que Andalucía tiene mucho que decir a la hora de establecer ese modelo de convivencia, de confianza, que es el Estado de las autonomías. Entendiendo las singularidades, pero defendiendo la igualdad. Ése es el modelo que hemos defendido siempre y vamos a seguir defendiendo. No se trata de que el problema de Cataluña tenga respuesta en Cataluña, sino en toda España.

El PSOE forma parte del lazo social que une a los españoles y que debemos también defender, como hicimos con la Constitución, los modelos que pueden permitir una convivencia pacífica y entrañable entre todos los españoles, comprendiendo las diferencias pero defendiendo la igualdad.

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