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Mario Bermúdez Gil

Foto retrato de Mario Bermúdez

Fundador y Director Artístico de “Marcat Dance”, Coreógrafo y Bailarín.

Alanda (2016), coreografía de aires exóticos, define perfectamente a su creador, Mario Bermúdez Gil (Vilches, 1987). No solamente porque es la primera creación profesional de su trayectoria, que también, sino porque a partir de ella comenzó un rápido proceso de consolidación artística que devino ese mismo año en la creación de Marcat Dance, su propia compañía con sede en Vilches (Jaén).

Alanda señaló un camino estético y reafirmó lo que era sospecha en un bailarín inquieto y curioso que sentía necesidad de crear. Las circunstancias importan. Fue gestada en Tel Aviv cuando Bermúdez bailaba para Ohad Naharin en la Batsheva Dance Company. Tenía nostalgia de su tierra y de su gente, quería que su primera obra lo conectará con la cultura andaluza. La de hoy, sí, pero también la otra, la del mestizaje, la del exotismo árabe de Al Andalus, la de unos tiempos remotos cuyos ecos parecía ver como espejismo en la cultura de Israel, tan moderna por un lado y tan conectada con su trascendente pasado por el otro. Esta línea modelará una estética y unos modos que pueden rastrearse en las obras posteriores del creador.

No imaginó nada de esto el niño inquieto que fue. Es verdad que era creativo en lo que se refería a moverse y mover a los demás, y siempre andaba organizando actividades en este sentido. Se interesó por el teatro y en 2008 estuvo en el ESAEM, la Escuela Superior de Artes Escénicas de Málaga. Como joven de su tiempo, tonteó con el hip hop pero cuando constató las posibilidades de la danza contemporánea no lo dudó y se fue a Sevilla, al CAD (Centro Andaluz de Danza, 2008-10), que le amplió horizontes y sugirió nuevas metas. De allí a explorar Nueva York. A bailar para celebridades como Jennifer Muller o Galim Dance, de Andrea Miller. Y entonces un intensivo de verano, en 2012, le puso en contacto con Batsheva y la fascinación fue mutua. Ese mismo año se instaló en Tel Aviv. Primero en la Batsheva Ensemble (2012-14), donde bailó repertorio de Naharin pero también de Sharon Eyal o Hofesch Schechter. Luego en la compañía, bailando de 2014 a 2016. Dos años intensos, en los que participó en el proceso de Last Work, de Naharin, bailó numerosas piezas de su repertorio y tuvo su inmersión Gaga, el particular método del creador israelí. En el ambiente estimulante del Suzanne Dellal Center, foco de la danza de Israel salió a flote, por fin, el coreógrafo que siempre tuvo dentro. Estrenó Alanda apoyado por Batsheva.

Volvió entonces a Vilches y se trajo un proyecto. Fundó Marcat Dance, donde repuso Alanda y ha creado piezas como Duet Alanda (2016), Wooden Bones (2016), Codara (2017), Azahar (2017), Inside Kid (2018), Azzurro (2019), Anhelo (2019) o Garip (2019). En paralelo, numerosos encargos para importantes agrupaciones. Entre ellas, la Compañía Nacional de Danza, con la que estrenó Odila (2018), la Compañía Nacional de Gales, Eva Yerbabuena, Hung Dance Taiwan o su encargo más reciente para la Compañía Nuovo Balletto di Toscana. Como docente, ha visitado Taipei, Sevilla, Cardiff, Aix-en-Provence, Shanghái, Madrid y tantas otras ciudades.

Premios y reconocimientos tampoco han faltado. En 2017 la prestigiosa revista norteamericana Dance Magazine lo incluyó en su famosa lista anual de talentos emergentes 25 To Watch, y en 2020 su creación Anhelo estuvo nominada en tres categorías a los Premios Max. Con Duet Alanda obtuvo el Premio en Coreografía del Certamen Masdanza 2018, el segundo premio del Certamen Internacional de Coreografía de Copenhague 2016 y el Premio a una Nueva Creación para la Compañía Scapino Ballet Rotterdam. Por Garip consiguió el primer premio en el Certamen de Coroegrafía Burgos-Nueva York (2019) y por Wooden Bones se hizo con el primer premio del Certamen Coreográfico del Distrito Tetuán, de Madrid, en 2017.


 

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