Feb
14
|
15
21:00

SALA A

Circo/Danza

CAMILLE DECOURTYE/BLAÏ MATEU TRIAS/BARO D’EVEL CIRK COMPAGNIE

 

Autores y artistas intérpretes: CAMILLE DECOURTYE y BLAÏ MATEU TRIAS Colaboración en la dirección: MARIA MUÑOZ y PEP RAMIS/MAL PELO 

 

Espectáculo para 2 intérpretes y 1 cuervo.

 

 

SUBTITULADO COMO PIEZA EN BLANCO Y NEGRO PARA DOS HUMANOS Y UN CUERVO, ES UN ESPECTÁCULO EN EL QUE ENCONTRAREMOS DANZA ESPLÉNDIDA, CANTO SOBERBIO, ESTREMECEDOR, Y CIRCO; UNA DEPURADÍSIMA ENTRADA DE CLOWNS O UN PAS DE DEUX DE UNOS ACRÓBATAS SUPERDOTADOS.

UN ESPECTÁCULO TRÁGICO-BURLESCO QUE MEZCLA DIFERENTES LENGUAJES: MIMO, CIRCO, DOMA (CON GUS, EL CUERVO), CANTO LÍRICO…

UN SUEÑO DE 70 MINUTOS.

 

Camille Decourtye y Blaï Mateu Trias, este dúo francocatalán es el fundador de la compañía Baro d’evel cirk, que nació de un colectivo en 2001 y cuya dirección artística asumen a partir de 2006.

El modus operandi de sus creaciones y la especificidad de su enfoque dramatúrgico nacen de la superposición de materias, con un trabajo de largo recorrido, donde se desarrollan conjuntamente varias líneas de fondo: trabajo con los animales, movimiento, musicalidad, concepción del espacio, búsquedas plásticas... Cada disciplina utilizada, cada individuo escogido (tanto humano como animal), se imbrican para ver nacer construcción dramática sabiamente equilibrada, donde una escritura ajustada y una parte de improvisación se responden entre sí.

 

Desde su creación hasta aquí, sus propuestas no han dejado de sorprender allá donde se han representado. Su espectáculo , en concreto, ha sido recibido como una auténtica joya escénica en festivales como el de Montpellier Danse o el Grec de Barcelona, así como en teatros de toda Europa.

 

son tres personajes. Un hombre. Una mujer. Un cuervo. En un decorado de un blanco inmaculado, los artistas se observan, se comunican, caminan a la búsqueda de un lugar: . Nos encontramos ante una pieza artística poliédrica. ¿Circo? ¿Canto? ¿Danza? ¿Pintura? ARTE, así CON MAYÚSCULAS.

 

—primera parte del díptico Là, sur la falaise, cuya segunda pieza está en proceso de producción— es una mezcla de géneros, mezcla que entendemos bien al observar el recorrido de los dos intérpretes. Camille Decourtye estudió en el conservatorio, donde desarrolló su bella voz, antes de orientarse plenamente hacia el circo, pasando por el prestigioso Centro Nacional de las Artes del Circo (Francia). Por su parte Blaï Mateu —hijo del gran Tortell Poltrona— también se formará en el mismo centro que su compañera. Dos artistas circenses pues, pero que se alejan de sus corsés. Es cierto que en su trabajo aparecen determinados portés, pero no dejan de ser guiños discretos a la disciplina en la que se formaron. Las acrobacias virtuosas se quedan encerradas en el armario. Lo que importa está más allá. Se trata de transmitir emociones y… vaya si lo hacen.

 

es un espectáculo que acaba con la delgadísima frontera que solemos establecer entre danza y circo. Aunque el corazón del circo —el arte del desequilibrio— está presente: entrar en escena haciendo un agujero en la pared, desplazarse con torpeza a punto de tropezar y tener una dolorosa caída. Desequilibrar la percepción del espectador para crear emociones…

 

es una producción poética que nos sumerge en un universo personalísimo, que nos hace viajar a ese lugar al que el cuervo nos arrastra.

 

Una apuesta artística deliciosa.

 

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A la venta a partir del 21 de enero

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