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Características de los menores susceptibles de adopción en Andalucía

Los menores del sistema de protección que se proponen para adopción no provienen de situaciones familiares normalizadas. Todos ellos han sido objeto de abandono y la mayoría han padecido situaciones de negligencia, malos tratos o cualquier otra circunstancia dolorosa y traumática.

Por ello, las familias adoptivas deben tener las capacidades, actitudes, y entusiasmo necesario para hacer frente a las necesidades que presentan estos menores tales como: dificultades en el desarrollo emocional, físico y cognitivo, problemas en las relaciones sociales, trastornos de conducta, dificultades para entender e integrar su historia personal, diferencias étnicas en algunos casos, etc. Podemos concluir por tanto que, los menores del sistema de protección y por tanto, los menores susceptibles de adopción, tienen algunas dificultades añadidas por su historia vivida.

Para intentar garantizar el éxito de la adopción, la Administración, como responsable de los menores, tiene la obligación y la responsabilidad de conocer bien a las familias solicitantes de adopción a través de la valoración de idoneidad, y éstas deben ser conscientes de las peculiaridades de estos menores, que han tenido una experiencia de vida distinta a la que tienen los niños y niñas que viven con sus familias biológicas en un ambiente normalizado.

Además de las características generales que tienen todos los menores del sistema de protección, algunos de éstos pueden presentar además ciertas necesidades especiales que dificulten sus posibilidades de adopción. Por ello, en nuestra comunidad autónoma se da carácter preferente a las solicitudes de acogimiento o adopción para menores de necesidades especiales, que son:

  1. Menores con 7 años o más.
  2. Grupos de tres hermanos/as o más, independientemente de las edades de los niños, o grupo de dos hermanos/as, en los que uno/a de ellos/as tenga 7 años de edad o necesite una atención un poco más especial.
  3. Niños o niñas con problemas de salud especiales, como enfermedades crónicas (cardiopatías,, hemofilia, diabetes, etc.) retrasos madurativos, grandes prematuros, etc.
  4. Niños/as con anticuerpos de VIH o anticuerpos de Hepatitis C (VHC) transmitidos por la madre en el momento del parto. La mayoría de estos niños/as acaban eliminando estos anticuerpos alrededor de los dieciocho primeros meses de vida, siendo un porcentaje mínimo los que no negativizan.
  5. Niños/as con VIH o VHC o que hayan desarrollado la enfermedad. Son menores portadores del virus del VIH o del VHC, aunque no tienen porqué haber desarrollado la enfermedad o menores que ya la han desarrollado. Actualmente, el SIDA está considerada una enfermedad crónica, no terminal, pudiendo estos menores llevar una vida normalizada con el tratamiento adecuado.
  6. Niños/as con discapacidades. Las podemos dividir en varios grupos:
    • Discapacidades físicas: Aunque hay algunas muy severas cómo la parálisis cerebral, muchas son más leves y no incapacitan al niño para llevar una vida normalizada (una cojera, una malformación o falta de algún miembro…)
    • Discapacidades psíquicas. Aunque este tipo de discapacidad es más difícil de aceptar, algunas familias se encuentran con recursos personales y generosidad suficiente para hacer frente a un menor con un retraso mental leve, con Síndrome de Down, autismo, síndrome de Asperger, etc.
    • Discapacidades sensoriales. Existen muchas patologías de la vista que no cursan con ceguera, aunque necesitan un seguimiento muy especializado, y también muchas pérdidas auditivas que no son totales y que permiten al niño/a, una vez detectado y tratado el problema, llevar una vida muy normalizada.
  7. Menores con antecedentes clínicos hereditarios de riesgo. Son menores cuyos progenitores (los dos o alguno de ellos) padecen una enfermedad mental (esquizofrenia, trastorno bipolar) o un retraso mental, pero que en el momento de ser propuestos para adopción no presentan ninguna patología.
  8. Menores que han sido víctimas de violencia sexual, en mayor o menor grado.
  9. Menores con otras necesidades especiales: fracasos en acogimientos o adopciones previas, trastornos de vinculación, graves problemas de conducta, etc.

La adopción está pensada para proporcionar una familia a niños y niñas que carecen de ella o que teniéndola, no pueden permanecer en la misma por distintos motivos, garantizándoles a través de esta nueva relación familiar, la atención necesaria para su desarrollo.