Los pollos, tras ser alojados en unas jaulas controladas
por circuito cerrado de televisión, pasaron a una torre de liberación
situada al borde de un estero del paraje.
A los halcones, que aún van a la caja-nido para
posarse, se les ha suspendido el suministro de alimentos, pues cazan palomas
y otras presas que vuelan en los alrededores del pueblo.
El suceso ocurrió el pasado 27 de julio y el vertido
se produjo desde las instalaciones de lavado de áridos de la empresa,
al borde del estero en su tramo final, antes de la desembocadura del río
Tinto.
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