La Zona Arqueológica de Villaricos destaca por su amplia secuencia cronológica, con unos orígenes que se remontan a la Edad del Cobre y un hábitat que perdura hasta época altomedieval, conformando un yacimiento muy complejo donde se pueden distinguir diferentes áreas.

Se lo conoce esencialmente como uno de los yacimientos clave en el estudio de la colonización fenicia en la Península Ibérica, identificándose con Baria, cuya fundación data del siglo VIII a.C.

Baria, perfectamente ubicada en el margen izquierdo de la desembocadura del río Almanzora, bien comunicada con otras ciudades del mediterráneo por mar y a traves del río Almanzora y la Depresión de Vera con el interior y ejerciendo el control sobre las minas de hierro, plomo y cobre de Sierra Almagrera y las fértiles vegas surcadas por los ríos Almanzora, Antas y Aguas, destaca como antigua fundación fenicia ubicada junto al mar, en la actualidad se halla, en parte, bajo el núcleo úrbano de Villaricos. En el siglo VI a. C. la colonia de Baria, al igual que otras colonias fenicias en occidente, se constituyó como una ciudad estado, lo que llevó a un aumento de su población y un importante desarrollo urbanístico, llegando a alcanzar unas 6 hectáreas. Uno de los elementos más importantes de la ciudad fenicio- púnica debieron ser los santuarios dedicados a la diosa Astarté, de los que se han hallado hasta el momento numerosos fragmentos de estelas, esculturas y pebeteros (quemaperfumes) de terracota en forma de cabeza femenina, representando a la diosa Astarté-Tanit. La  colonia encontró su final con el asalto y saqueo por parte de Publio Cornelio Escipión durante la Segunda Guerra Púnica.

Los únicos restos visibles de la ciudad fenicio-púnica, corresponden al área de necrópolis, al norte de la ciudad, que cuentan con una amplia extensión espacial y cronológica, dado que las tumbas más antiguas se remontan al siglo VI a.C.. Son tumbas monumentales, hipogeas, con cámara excavada o semiexcavada en la roca, revestidas de muros de mampostería enlucidos y pintados, con  un pasillo de acceso con o sin peldaños y puerta constituida por hojas de madera y protegidas por losas de piedra.

Se han registrado tumbas con ajuares muy ricos, cerámicas griegas y huevos de avestruz tallados o pintados datados entre los siglos VI y IV a.C. que muestran el período de apogeo que experimentó la ciudad estado en esos momentos. Inicialmente los difuntos eran inhumados, siendo depositados dentro de la cámara pero con el paso del tiempo, la incineración del cadaver se  generalizó como práctica funeraria.  

La conquista de Roma supuso un cambio radical y Baria se convierte en una civitas stippendiaria, es decir una ciudad que pagaba tributos a Roma, la cual confiscó además sus minas y cerró  su ceca, donde la ciudad estado acuñaba su moneda.

Una vez incorporada al mundo romano y, en concreto, a partir del siglo I a.C., experimenta una nueva expansión urbana, con un barrio extramuros destinado a la producción de salazones de pescado, almacenes y otras actividades productivas. Los estudios indican que estuvo en funcionamiento desde finales del siglo I a.C. hasta el siglo IV d.C.

A partir del siglo III d. C. la población empieza a replegarse, hasta que se traslada a un cerro vecino, Cerro Montroy, perdurando dicho poblamiento hasta el siglo IX d. C.

Junto al área romana y cercano a la costa se localiza el castillo de Villaricos, torre vigía del S. XVIII y junto al área de los hipogeos, también quedan vestigios de otro patrimonio de carácter industrial basado en la explotación minera del plomo y del hierro datado a mitad del siglo XIX.

Para proteger todo este patrimonio del desarrollo urbanístico del litoral por Orden 14 de febrero de 2005 se inscribió como Bien de Interés Cultural, en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz, con la tipología de Zona Arqueológica, el yacimiento de Villaricos. BOJA nº 46, de 7 de marzo de 2005.

DIRECCIÓN:
Carretera de Garrucha a Águilas
Cuevas del Almanzora, Almería
Email:
informacion.dpalmeria.ccul@juntadeandalucia.es
precio:
Gratuito