El Teatro Romano de Málaga es el principal vestigio conservado de la presencia romana en la ciudad. Fue construido en los primeros años del siglo I d.C, es decir, a comienzos del Imperio, en un momento en el que se llevarán a cabo numerosos edificios públicos con el fin de convertir a la ciudad en la imagen de la nueva vida política, económica y religiosa. 

Con anterioridad al teatro, en este espacio se localizaban unas termas de época republicana, de las que se conserva parte de un suelo de opus spicatum. El teatro se construye, en parte, sobre las estructuras de estas termas, que en este momento se trasladan a un solar cercano. 

El Teatro Romano de Málaga es un teatro de medianas dimensiones que conserva gran parte de la cavea o graderío, la orchestra ricamente decorada con grandes losas de mármol, y la scaena, en la que hoy se ha reproducido el pavimento con un entarimado de madera como el que tendría en su momento de uso. El aparato escénico cerraría al fondo con una fachada ornamental decorada con vanos, columnas y esculturas, de las que se han recuperado varios ejemplares.

Desde el punto de vista constructivo, es una obra mixta ya que aprovecha, por un lado, parte de la ladera del cerro para asentar un sector importante de la cavea (gradas de asientos), al estilo de los teatros griegos, y el resto se alza sobre cimentaciones artificiales.

El teatro estará en uso durante dos siglos, aunque a finales del s. II d. C. éste será ya muy escaso. Su abandono definitivo está constatado en un momento indeterminado del s. III d.C. Tras el expolio y la colmatación del edificio, todo este espacio será ocupado por estructuras relacionadas con la industria de los salazones. Se conservan  una serie piletas que pueden verse bajo la pirámide de cristal de la calle Acazabilla, en las que, aparte de las salazones, se elaboraría el famoso garum.

A partir del s. V d. C. se produce un nuevo cambio de uso. El espacio del teatro romano se presenta como una zona de necrópolis de la que se han excavado una serie de enterramientos de tejas de doble vertiente. Se conservan algunas tumbas a un nivel más elevado que el teatro, al oeste del centro de interpretación.

Durante siglos el teatro romano de Málaga permaneció oculto bajo las calles y viviendas que existían en la ladera de la Alcazaba.  En 1940 se construye un edificio destinado a albergar el Palacio de Archivos, Bibliotecas y Museos de Málaga, conocido como la Casa de la Cultura. Durante las obras de ajardinamiento llevadas a cabo en 1951 frente a la entrada principal del edificio, saldrá a la luz una construcción monumental, que en un principio se interpretó como una de las puertas de la muralla romana. Con la aparición de una serie de gradas escalonadas que se disponían a continuación del arco, se comprobó que se trataba de un teatro romano, y que la construcción abovedada era un Aditus Maximus y las gradas correspondían a la cavea. El resto del teatro había quedado bajo los cimientos de la casa de la cultura.

Se inicia un periodo de varias décadas en el que, se sucederán periodos de excavación, consolidación y constante debate, que concluirán con el derribo de la casa de la cultura, la excavación en extensión de todo el solar y la puesta en valor del yacimiento arqueológico. En la actualidad es un enclave arqueológico abierto al público de martes a domingo que consta de un centro de interpretación y el yacimiento en cuestión. 

DIRECCIÓN:
Calle Alcazabilla, 29015
Málaga
Teléfono:
951 501 115 / 671 539 212
Email:
teatroromanomalaga.ccul@juntadeandalucia.es
precio:
Gratuito 
Horario:
De martes a sábado de 10:00 a 18:00 h; domingos y festivos de 10:00 a 16:00 h. Cerrado los lunes y los días: 1 y 6 de enero, 1 de mayo, 24, 25 y 31 de diciembre.